viernes, 26 de diciembre de 2008

Ande, ande, ande

Casi todas las nochebuenas la cocina de mi casa se llena de fantasmas. A veces ayudan a hacer la cena, pero otras enredan entre los pucheros y agrían todas las salsas.

Muchos fantasmas tienen nombre y apellidos, algunos mis mismos apellidos. A otros no los conozco, pero se empeñan en sentarse a mi mesa y hay que darles de cenar igual que a los demás.

No todos los fantasmas pertenecen a muertos, algunos son de gente viva. Y no todos los fantasmas son igual de escandalosos, algunos no sabes que han pasado por allí hasta después de varios días, o meses, o nunca.

Y esto que pasa en mi casa casi todas las nochebuenas no es nada raro, si prestas atención puede que hayas dado de cenar a unos cuantos antes de ayer mismo.
La ilustración es de Siro López. Y, por cierto, los fantasmas de este año se han portado muy bien.
Fun, fun, fun.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Dicen que si te sumerges lo suficiente todo se queda en silencio. Y que, acomodado en el silencio, la realidad comienza a vibrar y muestra su verdadera faz.
Es cuestión de milímetros dicen.
Si supiera por dónde se adentra uno en los abismos, si supiera tal vez podría optar por bucear. Mientras me decante por el ruido me tendré que estrellar... aunque a veces duelen los golpes cuando el impulso te empuja a buscar.

Retomando antiguos placeres

La maleta llena de camisetas limpias, el pelo recién lavado, los vaqueros más gastados y la sudadera de los domingos.
El depósito lleno a rebosar, la calefacción bien encendida y un montón de cedés en el asiento del copiloto.
Y largas carreteras nacionales surcando un páramo casi helado. Cielo azul sembrado de nubes grises y, al fondo, un claro de sol que brilla contra el cristal de mis gafas nuevas.
Cientos de kilómetros por delante. Para cantar, para fantasear, para charlar conmigo misma y mis incontables y viejos amigos invisibles. Para crear y recrear pensamientos, para recordar sin cordura.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Amasar

Amasando me he pasado el fin de semana. Traigo un montón de aromas de recetas viejas y nuevas, reencuentro y descubrimiento de sabores. Confirmo que algunas cosas no me gustan, me reafirmo en las que me gustan y, al fin, vuelvo a dudar de todo.
El último brindis siempre es por las dudas.

lunes, 8 de diciembre de 2008


Ni jaulas ni peceras, cada noche la última, cada mañana la primera. Nuestra sábana, almidón de pasión, mi bandera.


Lo dice el Lichis, inspirado por el Subcomandante Marcos. Lo dibuja Roger Olmos.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Retomando lecturas adolescentes III

No es que carezca de sentido de culpa, pero la verdad es que no me atormento. Las sensaciones llegan y se van, son aves migratorias, y cuando vuelven, si vuelven, ya no son las mismas. Se fueron frescas, espontáneas, recién nacidas, y regresan maduras, inevitablemente programadas. Entonces ¿a qué ahogarse en el deber? El deber, igual que el dolor (¿o será otra filial del dolor?) es un cepo. Esto hay que saberlo de una vez para siempre, si queremos que su gesto amargo, rencoroso, no nos sorprenda o no nos frustre.
Benedetti, Despistes y franquezas
Este libro tiene dos historias. Yo misma me lo compré, y de su relato Vaivén hice un regalo para mi novio el sobrio. Escribí los fragmentos del texto a mano sobre cartulina negra, lo ilustré con un collage de la enciclopedia del sexo que regalaban por fascículos en El País, lo encuaderné como buenamente pude... y como una gilipollas se lo regalé. Supongo que le gustó, supongo que nos pegaríamos un revolcón a la salud del uruguayo y de los fotógrafos de El País. Y digo como una gilipollas porque el novio siguió igual de sobrio y yo no me quedé con una copia del trabajito manual de instituto.
Y, enlazando con la segunda historia, hoy me gustaría saber qué textos seleccioné por aquél entonces con la cochina intención de conmover a un sobrio. Tampoco puedo ir a mi ejemplar del libro, porque ese lo perdí. Hay un dicho que reza que los libros son muy orgullosos, cuando se prestan ya no quieren volver. Eso le pasó al mío. Y se a quién se lo presté, y le pedí que me lo devolviera pero nunca lo hizo.
Cualquier día me caliento y cuelgo aquí una lista de libros y camisetas prestados y no devueltos, mecachisenlosmengues. Es broma. Quién pierde un libo o una camiseta, gana un recuerdo indeleble del sitio o la persona donde lo perdió (salvo que la camiseta se haya visto reducida a trapo para limpiar los cristales... eso es una humillación)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Grandes preguntas de la humanidad (rosa)

Cuando llevas coletas, u horquillas, o una gorra durante mucho rato y te lo quitas, duele. Duele el pelo.

¿Tienes pelochos en los dedos gordos de los pies?, ¿te pasa lo mismo a veces?

¿Por qué?, ¿Por quéee?, ¿Por qué?

Tienes pelochos en los dedos gordos de los pieees como todo el mundo, confiesa.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Retomando lecturas adolescentes II

Desde esta hora me declaro libre de todo límite y de toda línea imaginaria,
voy a donde me plazca, soy mi señor total y absoluto,
escucho a los demás, considero lo que ellos me dicen,
me detengo, investigo, acepto, contemplo; dulcemente, pero con innegable voluntad, me liberto de las trabas que quieren retenerme.
Walt Whitman

Esta lectura me la recomendó un profesor enorme, de tamaño por lo menos. Me enseñó algunos trucos y a degustar a Shakespeare y la tragedia griega, más que suficiente. A veces nos hacíamos reír mutuamente; y cuando se enfadaba conmigo por modorra, siempre fui muy modorra, me invitaba a pastas rancias. Aun me da la risa cuando nos cruzamos por el barrio.

viernes, 21 de noviembre de 2008

PARADOJAS DE LA VIDA (no las de Tele5)


PARADOJA DE RUSSELL:
llamemos M al "conjunto de todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos como miembros". Es decir:
M=[x: x no pertenece a x]

Según la teoría de conjuntos de Cantor, la ecuación (1) se puede representar por
Para todo x, x pertenece a M, sí y solo sí x no pertenece a x

Es decir "Cada conjunto es elemento de M si y sólo si no es elemento de sí mismo". Ahora, en vista de que M es un conjunto, se puede substituir x por M en la ecuación (2), de donde se obtiene
M pertenece a M, sí y solo sí M no pertenece a M

Es decir que M es un elemento de M si y sólo si M no es un elemento de M, lo cual es absurdo.


PARADOJA DEL MENTIROSO:
“Esta oración es falsa”:
Si suponemos que esa afirmación es verdadera, entonces lo que dice es verdadero. Ya que la oración afirma que es falsa, entonces debe ser falsa. Por tanto, si suponemos que es verdadera, alcanzamos una contradicción.
Si suponemos que la oración es falsa, entonces lo que afirma debe ser falso. Ya que afirma que la oración es falsa, entonces la oración debe ser verdadera. De nuevo, si suponemos que es falsa, alcanzamos una contradicción.


PARADOJA DEL BARBERO:
En un lejano poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-Samet diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sí mismas. Cierto día el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
-- En mi pueblo soy el único barbero. Si me afeito, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto no debería de afeitarme el barbero de mi pueblo ¡que soy yo! Pero si por el contrario, no me afeito, entonces algún barbero me debe afeitar ¡pero yo soy el único barbero de allí!
El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más virtuosa de sus hijas. Así, el barbero As-Samet vivió por siempre feliz.

SE BUSCA (preferentemente muerto)


Perombreporrrdiosss.

Ya, ya se que no debería andar perdiendo el tiempo con estas cosas terribles y perniciosas, pero una tiene sus debilidades (y no son pocas, creedme). El protagonista de esta serie infame me rechifla, y la peliroja también.

Pero es que lo del fulano de la foto y el guionista que le da voz no tiene nombre. Mejor dicho, sí, sí tiene nombre, la mala bestia esta se hace llamar El Pertur. El Pertur, no el Chuli, ni el Pai, ni el Cabra. Pertur.

Y El Pertur en cuestión, está deseando repartir cabezazos a troche y moche, si no arrea un par de ellos por capítulo por sus muertos que revienta. Hoy ha tocado fondo, ¿sabéis qué le ha dicho a la pelirroja?: Deja los negocios para los que tenemos pelos en los güevos!!! Madredelamorhermosooo... menos mal que mi amiga Violeta es más lista que yo, y no pierde el tiempo consumiendo esta basura, que si no sus bonitas gafas de ver el mundo habrían saltado en añicos.

Me voy a la cama. De mala leche y con cargo de conciencia: me he tragado el capítulo entero y me ha sentado mal que se terminara; me he cenado todos los pimientos rellenos y es que tratándose de zampuñar todo me viene bien...
Solo una cosita más: ¿alguien puede explicarme qué sentido tiene el programa que echan después? Nada más lejos de la paradoja de Russell... pero joder, si el concursante miente se le pilla la verdad, si dice la verdad se le ve el plumero, y si se planta se le pilla la verdad y se le ve el plumero... no entiendo nada, Glorichi pordios dí algo.
Me voy a la cama (de mala leche, por boooba).

miércoles, 19 de noviembre de 2008

OLIVIA ESTÁ DE ESTRENO

¿A que nunca te han regalado una ducha?, pues corre, ve a vistar a Olivia, ella te la regala http://oliviasoapblog.blogspot.com/. Estrena una página monísima, y ofrece jabones la mar de lujuriosos... yo ya los he probado y son buenos de verdad, tienen todo lo que pone en la etiqueta y nada de lo que no pone. Y es que lo empaqueta todo tan bonito, y con tan buenguhhhto, que solo por recibir uno de esos paquetes un día cualquiera merece la pena.
Joe, ahora que lo veo, da cosica ver los jabones tan monos al lado de los garbanzacos del post de ayer... por cierto, hoy he comido pimientos rellenos y he cenado croquetas, mañana lasaña...

lunes, 17 de noviembre de 2008

Las sobras de las sobras

Mi padre dice que los niños de antes eran más bajitos porque comían muchos garbanzos, yo digo que si por mí fuera comería cocido una vez a la semana, por lo menos.



Ya os he hablado de la paella de cocido, la receta cuelga de un post que podéis encontrar por ahí abajo. Y es que las sobras del cocido son un regalo de los dioses, por eso hace un par de semanas nos compramos una olla más grande, para que sobre siempre.


Repetir cocido siempre viene bien, pero si eres de los que gustan de la variedad, con las sobras puedes hacer arroz, o una exquisita pasta de croquetas. El secreto de esta pasta lo guarda celosamente mi marido, es herencia familiar. A mí como conyaciente suya se me ha legado la receta, pero el truco debe estar en los genes ya que cuando yo la hago no es lo mismo: qué trama de texturas, qué equilibrio de sabores... ay omá qué rico. Pero lo mejor de todo es el amplísimo abanico de posibilidades que se abre: puedes utilizarla para hacer las clásicas croquetas, unos pimientos rellenos que no podrás probar en ningún sitio, una lasaña con un toque sibarita, transformar una humilde tortilla francesa en bocatto di cardinale... o a cucharada limpia. Esta noche en mi cocina hay una fuente repleta, tengo que pensar qué hacer con ella, de momento no veo la hora de que se enfríe un poco, terminar de escribir este post y correr a rebañar la cazuela...

jueves, 13 de noviembre de 2008


No es que ya sea navidad en el corte inglés (que lo es), es que así traigo la cabeza después del bombardeo conceptual al que me he sometido esa semana. Voy a sentarme en el sofá a ver si cuando se posen todos los copos ha quedado algo...

jueves, 30 de octubre de 2008

Horror en el hipermercado

De qué me sirve hacer la lista de la compra si luego me la olvido en casa.
De qué me sirve colocar las cervezas y el agua en el fondo del carro para que no aplasten las verduras, si al pagar salen al final y terminan aplastándolo todo.
De qué me sirve aparcar justo a la puerta si luego a la salida no encuentro el coche y me recorro medio párking.
De qué me sirve hacerme la moderna si cuando me dicen cuánto es, no puedo evitar repetir el comentario del anterior y posterior de la fila: "joder, 100€ y no llevo nada".
Hacía tanto que no iba a la compra que, por un momento, me he sentido alienigena. Lo próximo lo compro donde la Maricarmen.
Ya ves, unos días a ras de aire, otros a ras de suelo. Así es la vida amigos.
Por cierto, ¿alguien sabe a qué endiablada estrategia de márqueting cochino responde que los carritos escoren pa un lao y den unos calambrazos del copón? Recorrer el párking electrocutada perdida, luchando porque el carrito y los adoquines del suelo se pusieran de acuerdo, mientras trataba de encontrar el coche bajo el viento y la lluvia, fue una odisea.

martes, 28 de octubre de 2008

Viento loco

Hoy se hace imposible mantener los pies en el suelo, pero con este viento tampoco se está tan mal a ras de cielo.

jueves, 23 de octubre de 2008


Por cierto, para los silenciosos amigos de los libros que de vez en cuando pasean por aquí sin dejar rastro: ya sabéis que he dejado de ser librera ¿no?. Ahora crío ranas en los charcos, y puedo tomar café de vez en cuando, si nos cruzamos os invito a uno; y si no nos cruzamos buscadme en un charco de ranas y venid a invitarme.

HUEVOS EN FÁRFULA

A pesar de que la cuestión no ha suscitado demasiado interés, no me resisto. Al fin, para qué está esta ventana sino para petardear agusto y no resistirme...

Pues no, no es un susto de cojones. Tampoco una rica receta.

Cuando la Usa era pequeña hacía algunas picias. Sospecho que sigue haciéndolas ya de mayor, pero lo oculta muy bien la jodía. Pues sí, una de sus preferidas consistía en salir al corral a última hora de la noche con la escusa de ir a "hacer de cuerpo" (no había servicio, no es que fueran pobres, es que eran otros tiempos). En esa casa las gallinas andaban sueltas, no como en la otra que estaban metidas en un gallinero, así que no le resultaba nada fácil atrapar a una en la semi oscuridad. Cuando ya tenía al pobre animalico inmovilizado en su regazo, sin piedad le metía el dedo en el culo. Bueno, en el culo, en la cloaca, ese agujero que tienen las gallinas por donde todo lo hacen: cagan-mean (que es que lo hacen todo junto), ponen los huevos y chingan... ¿chingan?, ¿los gallos tiene picha?, ¿cómo lo hacen?, ¿yuxtaponen las cloacas y ya está?... uf, cuántas preguntas, y luego que si fue antes el huevo o la gallina; antes antes fue esto ¿alguien sabe cómo chingan las aves?... jesús, que zozobra me ha entrao, qué duda trascendental...

El caso es que dicho agujero estaba calentito, y como rugoso pero suave a la vez, y además la gallina no protestaba demasiado. Pero lo mejor era que, si la operación tenía lugar a la hora apropiada, haciendo gancho con el dedo se podía sacar el huevo que la gallina llevaba dentro. Como aun no estaba maduro del todo, salía con la cáscara a medio hacer: en fárfula. Era blandita y un poco transparente, y claro, estaba caliente. Si lo ponías al trasluz se podía adivinar la yema, daba gustito apretar la cáscara que era como una telilla. A veces el huevo terminaba por romperse, entonces la Usa se limpiaba la mano con un puño de paja; y si el huevo no se rompía, lo dejaba en uno de los rincones de poner y corría a meterse en casa. Esas noches tardaba en conciliar el sueño, algo entre la pena, la vergüenza y la risa le rondaba dentro hasta quedarse dormida.

A la mañana siguiente cuando mi abuela iba a ver si ya habían puesto, se extrañaba mucho: "chica, no se qué les pasa a estas jodías gallinas que ponen los huevos en fárfula; si es que estos piensos compraos no aprovechan pa nada". Pero ya de día, a la Usa no le quedaba nada de pena ni de vergüenza, solo risa y ganas de tramar la siguiente picia.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Sigue habiendo más sitios que caminos...


-¿Quieres decirme qué camino he de seguir para salir de aquí?
-Eso depende de dónde quieras ir...
-Me importa muy poco donde ir.
-Entonces importa muy poco qué camino elijas.
Si recuerdas a Alicia como una niña ñoña, recuerdas mal chaval. Hay vida más allá de Disney, te lo aseguro.

martes, 21 de octubre de 2008

Los pasteles de Marina


En el corazón de Tierra de Campos aun quedan pueblos heridos de vida por carreteras nacionales. Medina de Rioseco es uno de ellos.


Fue un pueblo importante, poblado por señoritos y campesinos a partes iguales, cruce de caminos desde tiempos inmemoriales. Hoy conserva en sus calles todo el aroma de lo que fue. Los días de mercado sigue siendo un hervidero, y los alzacuellos no resultan extraños por sus calles. Pero ni su gran plaza, ni ninguna de sus iglesias de intenso olor a incienso rancio encarna tan bien la raza de sus habitantes como la pastelería Marina.


Sus pasteles son exquisitos, pero aun lo es más el misterio que los rodea. La tienda es un hogar, las ventanas están cubiertas de visillos hechos de fino encaje de bolillos. Al entrar suena una campanilla que delata la presencia no de un cliente, de un intruso. Y es que así son tratados los clientes, como intrusos, un lujo que solo un establecimiento como este puede permitirse.


A mano derecha hay una mesa camilla sobre la que descansa un viejo gramófono con pinta de no funcionar. Si vas un día de estos, verás a una anciana ataviada con una toquilla gris que reza el rosario y cuenta los coches que pasan por la nacional sin detenerse nunca. Pero no siempre fue así. Si dejas que tu vista se deslice hasta el fondo de la estancia, verás que, tras uno de los mostradores (el más bajo, donde están los bombones), hay un piano de cola. Un día la anciana fue una mujer joven y lozana que, de soltera, daba clases de música allí mismo, entre natas y canelas. Lámparas y esculturas art-decó completan la decoración, así como alguna planta de interior de brillantes hojas pero austera, sin flores. Y tapetes, muchos tapetes de ganchillo.


Tras sonar la campanilla delatora de la puerta, no tarda en aparecer una mujer, siempre una mujer. Su cara es seria, de pocos amigos. Lleva un guardapolvos blanco, pero debajo se intuyen ropas elegantes, caras y pasadas de moda. No te da las buenas tardes, tampoco pregunta qué deseas, solo espera que seas rápido. El mostrador tras el que se parapeta es más alto que el otro, es una vitrina, pero dentro no hay muchas cosas: algunos bombones, como mucho dos tartas y pastas de te sobre fina porcelana cubierta de blonda. Ni rastro de los famosos pasteles.


Entonces te atreves a pedir tratando de no incomodar demasiado: "por favor, media docena para llevar y uno para tomar". Ya está hecho, solo queda tener suerte. La mujer desaparece tras una estrecha puerta que solo deja ver una luz blanca como la harina. Pasan unos minutos, bastantes. Lo sabes porque a un lado hay un gran reloj, de esos como un armario y con un péndulo que suena, parece que en ellos el tiempo va mas despacio. Clonc-clonc-clonc. La anciana sigue rezando, los coches siguen pasando.


Por fin reaparece la mujer, tras ella se asoma otra de edad indefinida y pelo canoso, solo puedes verla un momento y de refilón, pero parece enfadada. La del guardapolvos alarga su mano y dice muy seca: "para tomar, para llevar solo salen 3, ¿los preparo?". Claro, claro, respondes apresurado mientras coges con delicadeza el pastel envuelto en una de esas servilletas finústicas pero a la vez un poco tiesas, de las que llevan un ribete azul o rojo. Mientras la mujer vuelve a desaparecer por la puerta tu retiras la servilleta, ya un poco transparente por la grasa del hojaldre casi caliente... mmm... mmm... La boca se hace agua, literalmente.


El hojaldre cruje, la anciana levanta la mirada de su rosario y te la clava inquisitoriamente, tu tratas de sonreír mientras chupas discretamente el dorso de tu dedo anular: la crema, no es dulce, ni sabe a vainilla, tampoco a limón... está fría, y el hojaldre casi caliente. El azúcar glass empieza a ponerse transparente por la humedad: es el momento de hincarle el diente... Entonces la puerta estrecha vuelve a abrirse y la mujer aparece con un paquetito cuidadosamente envuelto: papel blanco roto y cordón estrecho y plano, anudado dejando un hueco para meter el dedo. Ella toquitea las teclas de una vieja máquina registradora, te dice lo que se debe, sin cortesías; entonces tu haces lo que puedes para mantener la dignidad mientras pagas, recoges la vuelta y el paquete, y sostienes como puedes tu precioso pastel a medio morder. Acabada la transacción te despides amablemente: "gracias, adiós buenas tardes", y mientras suena la campanilla de la puerta te parece oír entre dientes: "cómalos rápido que enseguida se revienen". Ya no sabes si lo dijo la mujer o la anciana, lo importante es que tienes tu tesoro. Hay que saborearlo bien, puede que la próxima vez no haya tanta suerte.


No dejes de probarlos si pasas por allí, merece la pena, existen, y la foto no les hace justicia ¿das fe?

lunes, 20 de octubre de 2008

"Porque lo bello no es nada más que el comienzo de lo terrible, justo lo que nosotros todavía podemos soportar (...)"
Rilke

Deseos irreconciliables

El deseo de comenzar el día y el de dormir un ratito más.

  • El deseo de recorrer los matorrales y el de vivir en familia.

El deseo de la vida eterna y el cansancio de vivir.

lunes, 13 de octubre de 2008

CAMINOS

No se si habrá algún lugar común tan manido y transitado como comparar la vida con un camino. Pero por algo los lugares comunes son comunes. Tu modo de recorrer un sendero es tu modo de ir por la vida, creo que ya muchos lo han dicho antes, y más bonito seguro.
No estoy hecha para el esfuerzo físico, no me gusta cansarme y me pone de mal humor. Pero he de reconocer que me hace pensar, y eso si me gusta.
¿Eres de los que disfrutan la cuesta abajo, o mientras bajas vas pensando que a la vuelta será cuesta arriba?
¿Eres de los que no levantan la vista del suelo para avanzar deprisa sin tropezarse, o prefieres parar y disfrutar del paisaje aunque se haga tarde?
¿Las raíces de los árboles que sobresalen del suelo, las ves como escalones o como zancadillas de la naturaleza?
¿Haces el camino cantando, charlando, pensando, o aguzando los sentidos en silencio para que no se te escape nada?
¿Prefieres ir solo o acompañado?
A mi me gusta que las cuestas no sean demasiado pronunciadas, pero trabajo para disfrutar de la cuesta abajo sin preocuparme de la vuelta. Paro y saboreo el paisaje aunque se me haga tarde, pero procurando no perder de vista el suelo para no tropezarme. Por eso si no veo las raíces y tropiezo me parecen zancadillas, pero si estoy atenta me encanta encontrar escaleras. Puedo cantar o charlar, pero me gusta pensar y procuro encontrar momentos para aguzar los sentidos y que no se me escape nada. Por eso me gusta saber que voy acompañada, y que si tropiezo alguien me ayudará a levantarme, aunque de vez en cuando prefiero no ver más que el camino y el mundo vacío al rededor.
Bue, y ¿a quién le importa cómo se hace el camino si fuera del monte lo único es llegar? Mañana me quito el barro de las botas y ale, adelante, pim pam pim pam, que aquí el camino está asfaltado y no hay peligro de tropezarse ni nada que contemplar... ¿o sí?

HUEVOS, VÍRGENES Y CABRAS

Vuelvo a ver la tele tras unos días perdida en los montes, y resulta que estamos de fiesta. Claro, por eso tendré dos domingos seguidos, mmm. Pero, ¿qué coño se celebra? Veo que sacan de paseo vírgenes engalanadas y cabras con los cuernos dorados, y que tiran flores y cañonazos; y luego hay unos señores que discuten sobre si Colón, ese hombre de gran renombre, fue un héroe o un villano… No entiendo nada, solo sé que mañana mi marido y yo no trabajamos, así que nos dedicaremos a quitarnos las pulgas y las garrapatas que nos hemos traído del monte, a la salud de la virgen, de la cabra, del huevo de Colón, y de la madre que los parió a todos.

lunes, 6 de octubre de 2008



Este año mis regalos de cumpleaños van del blanco al negro y del negro al blanco.
Preciosos, inquietantes y conmovedores, como los que han puesto estos álbumes en mis manos.
Si mañana cuando me levante me encuentro un tesoro debajo de la cama, le regalo...
... a mi suegra: una caja llena de hilos de colores para bordar palabras en su mandil.
... a mi madre: una mecedora para leer al sol, o a la sombra.
... a mi padre: un montón de semillas para sembrar en un huerto infinito.
... a mi hermana: memoria para recordar la voz de mis abuelos.
La cebolla, los rábanos y el tomate no creen que exista la calabaza. Consideran que es una afirmación sin fundamento. La calabaza calla y sigue creciendo.
Cuando el mundo era jóven todavía, Jürg Schubiger

lunes, 8 de septiembre de 2008

Me hierve la sangre

¿Qué coño tendrá la sangre que, estando de por medio, la gente no es capaz de razonar?
Dicen que hay quien al verla se enajena, hay quien se marea, quien se excita, vomita... Yo lloro, compulsivamente, a chorro y sin poder parar. Por eso tendría que mantenerme alejada, pero la sangre es la sangre y, como la llevamos por dentro, no podemos escapar a su atracción. Así es, por lo menos por debajo y por encima de mi piel.

domingo, 31 de agosto de 2008

Domingo sin paella y sin plancha

Termina un domingo sin paella. Puede que uno de los domingos más domingos del año: el último día de agosto. Menos mal que siempre me gustó septiembre.

Hoy estoy con el protagonista de Tokio Blues: habla mucho de los domingos, los emplea en leer, hacer la colada y planchar. Yo leo, hago la colada pero no plancho; e igual que el mocete del libro, los donimgos "no me doy cuerda".

Eh, ¡y ya llevamos un año con esta ventana abierta! Puf

martes, 19 de agosto de 2008

LA SIRENA DEL NORTE

Este verano he estado en un mar del sur. Pero no fue allí donde conocí a la sirena.

En medio de una Castilla que no es la mía fue donde la encontré. Era un lunes por la mañana, muy pronto, cuando nos cruzamos por primera vez. Tenía la piel brillante y el pelo mojado, y desprendía un olor familiar. Más que cruzarnos, nuestro camino se juntó.

Desayunamos juntas y luego me invitó a un trago de agua. Así nos hicimos compañeras. Tardó unos días en reírse pero cuando lo hizo por primera vez me sentí como Ulises.

Tras pasar muchas horas sentada a su lado me di cuenta de que, entre la maraña de su pelo, brillaban pequeñas conchitas y algunos corales minúsculos. No dije nada por discreción.

Gracias a que encontró un charco al lado de donde vivíamos pudo sobrevivir las dos semanas que pasamos juntas tan lejos del mar. A medio día, en las horas de más calor, se metía dentro y salpicaba con versos y gotas de agua fresquita a todos los que nos sentábamos cerca.

Pero a medida que pasaban los días su piel se iba secando, si te fijabas bien se podían ver caer algunas escamas. El pelo, antes alborotado, empezó a perder volumen; las conchitas perdieron el brillo y el coral su color.

El día que nos despedimos me dejó un extraño sabor a sal en los labios. Hoy no me acuerdo si fue una lágrima.

La imagen es de la peli De profundis, de Miguelanxo Prado. Es bonita ¿verdad?

miércoles, 9 de julio de 2008

CORRER POR CORRER

A mi no me gusta correr, como dijo el gran Leo verdura mientras colgaba apaciblemente de una rama como yo cuelgo de mi hamaca los domingos: "correr por correr, no había oído una tontería más grande en mi vida"

Pero hoy he corrido. Detrás del autobús.

Llevo un par de días a ver si hago un poco de ejercicio y tal, por eso de la operación bikini, aunque mi culo no vaya a oler la playa este verano. El caso es que procuro no coger el autobús... a no ser que vaya muy cargada de libros, o que apriete mucho el calor, o que el bus esté a puntito de pasar, o que llegue tarde, o... El caso es que hoy iba decidida a no cogerlo bajo ninguno de éstos conceptos, pero al pasar por la segunda parada me ha adelantado, joder, ¿y lo voy a dejar pasar?, si corro lo cojo. Así que casi sin pensar me he pegado una buena carrera, de sprint, y he llegado a subirme por los pelos y jadeando como una perra.

Le he dicho al señor autobusero: coño, he hecho más ejercicio que si hubiera ido andando. He pagado y me he sentado cómoda y fresquita al amor del aire acondicionado a disfrutar del trayecto mientras escribía este post. No corría desde que era pequeña yo creo, y me ha sentado bien, pero no hay que abusar.

Total, este año no me voy a poner bikini y esta celulitis no se me quita ni pa dios.

sábado, 5 de julio de 2008

Llevaba meses preguntándome cuanto tiempo tarda una cosa en dejar de ser novedad, cuanto tiempo tarda uno en acostumbrarse a un cambio. Hoy creo que tengo la respuesta: cuando empiezas a echar de menos lo anterior.

Y es que desde hace un par de semanas, cada vez que escucho una canción cantable echo de menos mi coche. Ese coche que nunca fue mio pero que me cuidó como si lo fuera. Era grande, siempre olía a nuevo y su depósito no tenía fin. No importaba la hora, su radio y su cd siempre estaban bien dispuestos; y si el cansancio arreciaba reclinaba su asiento en cualquier cuneta sin chistar. Muchos kilómetros a solas el y yo, mucho alejarnos de casa para después volver, a veces incluso llegamos a alejarnos sin estar seguros de volver...

Largas horas en la carretera y cientos de ojos y orejas esperándome a diario, ilusiones y decepciones a partes iguales, menús de carretera, noches solitarias de hotel, callejear sin rumbo por ciudades desconocidas, cansancio y satisfacción, mucha acción y poca reflexión. De vez en cuando, parar y dudar.

Hoy mi vida es más monótona, puede que mediocre. Pero estoy hecha para la acción y esto durará poco, por dentro sigue bullendo algo que pronto me hará cambiar de rumbo otra vez. Mientras tanto sigo buscando ojos y orejas, experimentando con lo que fluye entre la gente; y es que si me paro a pensar un momento veo que cada día es una aventura si yo quiero vivirlo así.
Y quiero vivirlo así.

Mañana será otro día, buscaré aventura en los ojos de la gente y puede que la encuentre, porque la verdadera aventura la llevo yo.

Y mira que me pongo pedorrra cuando escribo a estas horas oye.

viernes, 27 de junio de 2008

Las dos damas españolas están hoy que no les cabe un piñón por el culo. Enhorabuena chatungas.


CÁNTICOS

Toda la vida viviendo en la misma ciudad y anoche me sentí orgullosa. Y mira que no soy yo muy de pasiones patrióticas, de no ser las del páramo.

El caso es que salí de currar y me dejé arrastrar hasta el último rato del partido. Y al terminar, como hacía bueno, pues fuimos a dar un paseico, por ver el ambientillo y tomar unas cervezas oye.
A medida que nos íbamos acercando al centro crecía mi extrañeza... pero ¿tanta euforia desmedida?. La verdad es que las emociones eran encontradas: por un lado me daba envidia tanto contento, por otro todo me parecía una solemne guardilada.

Pero todas las dudas se disiparon cuando apareció el miedo, de ese que da frío en los huesos y calor en las mejillas. Y es que la tela de las banderas me da un poco de grima, si además se mezcla con alcohol a borbotones y con las calles de ésta mi ciudad, lo que me entran son unas ganas enormes de correr.

La fuente estaba plagada de banderas y de lejos se oían cánticos pero no se entendía la letra, uf. Desde un poco más cerca nos pareció entender "putonazielquenoboteeheh", nos miramos los unos a los otros, no pueder ser, no puede ser que estén cantando eso aquí. Un poco más cerca ya se veía la estatua de al lado de la fuente: alguien le había puesto una bandera con un símbolo inequívoco, buenoooo, claro que no podía ser. Los huesos se me helaron, pero la cara me hervía de vergüenza, mañana en los periódicos esa sería la estampa de mi casa: el señor Colón enarbolando una bandera indecente.

Entonces, de entre la marea de gente que vociferaba cosas incomprensibles surgió un valiente que, en un periquete, se encaramó a la estatua y ante mi asombro arrancó la bandera y la dejó caer sin furia, como quién se aparta una mosca de la solapa. Los gritos recrudecieron y entonces me dí cuenta: la gente aplaudía y gritaba "somos españoles, no somos nazis", si que podía ser, podemos. Un grupo salió corriendo de entre la marabunta de gente y entonces siguió la celebración: "illa illa illa, que bote zorrilla", "eldía29españacampeón oeoeoeoe". Podemos, podemos ser civilizados.

El miedo se diluyó como un hielo en una infusión caliente, y por un rato me sentí orgullosa, hasta me parecía que las niñas iban monas arropadas con sus banderas. Y es que en esta cuidad hasta las noches de verano son recias y conviene abrigarse.

Supongo que corresponde dar la enhorabuena a la selección, pero también a los chinos de las tiendas que se han jartao de vender banderas. Yo el domingo veo el partido, y ahora que me enterao de qué va la cosa me bajo al bar con una camiseta de la Nuria Bermudez, esa si que tiene mérito. Y si refresca y me tengo que abrigar con una bandera, me aguantaré la grima que me da esa tela como de disfraz.

jueves, 19 de junio de 2008

Vaya pufo

Pero qué coño pinta "tía Alicia" en los Serrano...pffff, si es que no hay quién la aguante madre mía. Glorichi si estás ahí responde, alguien con criterio tiene que opinar sobre esto.

Antes la serie era muy cafre y un poco graciosa, pero es que esto ya es... Reune todas las pestes de las series de televisión de todos los géneros. Ahora resulta que la Afri pasa de alumna del colegio a profesora sin pasar por la casilla de salida, vamos que eso no pasaba ni en al salir de clase. Y tol día duchandose oye, pero que gente más limmmpia, en Pasión de gavilanes se duchaban menos. Y esos desayunos en familia con churros a diario, qué me dices, eh. Ese cúmulo de equívocos y malos entendidos que se amontonan en cada capítulo, uf, que estomagannnte. Y cuando por fin conseguimos deshacernos del empalagoso romance entre el cansino de Marcos Serrano (por cierto ¿no tiene la misma cara de angustia eterna de Frodo Bolsón?) y su hermanastra, resulta que la historia se repite con sus hermanos pequeños, por favor que poca gracia, mis guiones cuando jugaba de pequeña a las barbis con mi vecina eran más originales.

Me voy a la cama, ale, a ver si la luna nos deja dormir esta noche hijas.
Por cierto, este verano conocí a los auténticos serranos: ella maestra maciza, el regenta una taberna especializada en jamón con su hermano, ¡si tenían hasta jamoneta y amigo íntimo mecánico!

Anoche me levanté una postilla

Al descolgar la chaqueta de la taquilla ayer, mi mano tropezó con ella: una postilla, o costra, o como quiera que le llaméis en tu casa. Esa cosa que sale encima de las heridas y que da tanto gustito arrancarse.

Era de una herida vieja, tanto que pensé que ya no estaba allí. Pero si, si estaba, y en su punto para ser arrancada. Justo cuando ya no duele sino que pica un poquitín, cuando los bordes ya se han despegado y se enganchan con cualquier cosa.

Decidí volver a casa andando, hacía bueno, y de camino no pude dejar de acariciar tentadoramente la vieja herida. Ya sabes, vas tocando por encima, tropiezas con el borde y retiras el dedo, no, no tiro que me va a quedar marca. Vuelves a pasar el dedo y tocas otro poco el borde, esta vez del otro lado, mmm, parece que por ahí está un poco más suelta... pero no, que seguro que por el centro está pegada y aun duele. Piensas en otra cosa pero enseguida tu mano vuelve a tropezar con la costra, ésta vez aprietas un poco para que se vuelva a pegar, pero es inútil, ahora cuelga un poco y la tentación de tirar es más grande. Comienzas a justificarte: si no me la quito se me va enganchar con cualquier cosa y va a ser peor, total, se me va a terminar cayendo de todas formas...

Antes de cruzar la penúltima calle ya me la había quitado. ¿Que qué hice con la costra? lo mismo que hubieras hecho tú, al fin y al cabo era parte de mi cuerpo ¿no?. El caso es que la falta de la costra dejó ver un trozo de piel rosita tirando a blanquecina, como de cochinillo. Pero parecía sano, va, de esto en dos días no queda ni rastro.

Al cabo de un rato la zona me empezó a picar, primero muy poco, luego algo más. No quería rascarme, no eso no. Pero aisss, picaba mucho. Bueno, rascarme no, pero frotar un poco... con el dedo no, con la uña. Y ya lo dice el refrán: comer y rascar, todo es empezar. La débil piel rosita no aguantó mucho, y pronto el picor se convirtió en escozor. Entonces ya no me apetecía seguir rascando, era el turno del arrepentimiento. Joder, por qué me habré quitado la postilla, ¿ves?, si no me hubiera rascado por lo menos no escocería.

Entonces de súbito el escozor cesó. Ni siquiera me dí cuenta. Me olvidé de la costra, del picor y del escozor hasta que, al llegar a casa me desnudé para meterme en la cama. Una minúscula mancha roja teñía un corrito de mi ropa, y entonces me acordé de la herida. La busqué en mi piel y casi me costó encontrarla, no es muy grande. Allí estaba, con un pegotito de sangre seca encima. No dolía, tampoco picaba ni escocía, pero la piel de alrededor estaba un poco tensa. Esta vez sin luchas internas, me llevé la herida a la boca (o la boca a la herida) y chupé, succioné un poquito incluso.

Un sabor dulzón, pero a la vez algo amargo y también picante, inundó mi paladar como cuando chupas una llave o una moneda.

Y entonces recordé, recordé cómo me hice esa herida hace ya mucho tiempo. Lo recordé todo: el verlo venir, el no poder esquivarlo, el golpe, el haberlo podido evitar, lo irremediable, la resignación... y la pena, otra vez la pena. Siempre la pena.

Así que he pasado una noche malísima majos, y es que mira que cicatrizo mal oye.

lunes, 16 de junio de 2008

MI ABUELO HIPNOTIZABA GALLINAS

De mis dos abuelos siempre tuve uno preferido. Todo el mundo lo tiene.
El que no era mi preferido es muy especial. Le quise lo justo, es verdad, pero aportó una dosis de humor ácido a mi infancia que aun hoy me acompaña.
Cuando llegábamos a su casa, que era y es como un santuario, siempre nos recibía con la misma pregunta socarrona "¿te has meao hoy en la cama?". De más mayores ya nos provocaba risa, pero de pequeños el puchero era inevitable, y cuando el lagrimal estaba a punto de desbordarse, mi abuelo daba una profunda calada a su sempiterno puro mediano y decía "No llores coññño". En ese momento corríamos a escondernos en las faldas de la madre o tía más cercana mientras el se reía y nos perseguía para darnos un sonoro y aromático beso. A pesar de esto, todos los puros me dan asco menos el de mi abuelo.
Recuerdo también cuando en el pueblo solo abrían el bar para la partida de los domingos. A mi, que era niña de capital, se me hacía eterna la tarde del sábado en verano. Entonces mi abuelo apagaba su puro en el cenicero de la caja rural y nos montaba a mi prima y a mi en su 4L para recorrer 30 kilómetros y comprar caramelos en la pastelería de Baonza. A lo mejor eso fue solo una vez, pero yo me acuerdo como si hubieran sido muchas.
Pero su truco estrella para entretener a las meonas de sus nietas en las largas tardes de verano era sin duda la hipnosis de gallinas. Solo lo hacía si las condiciones eran favorables, es decir, si le salía de los cojones.
Era una tarea laboriosa y misteriosa. Había que salir de la casa por la puerta atrás, sin hacer mucho ruido. Salir al patio y del patio a la cochera, de la cochera a la nave donde se guardaban el grano y el tractor de carrocería reluciente, allí estaban los gallineros y criaban los gatos callejeros. Había que tapar minuciosamente todas las rendijas por donde entraba la luz con sacos vacíos de mineral. Después mi abuelo sacaba una tiza del bolsillo (por qué y para qué llevaba mi abuelo una tiza en el bolsillo, a parte de para hipnotizar gallinas, lo ignoro) y encargaba a una de las nietas meonas que la sujetase. A continuación se paseaba pensativo por delante de las jaulas de las gallinas seleccionando con la mirada a su gallinacea víctima. Una vez elegida, se rascaba la calva por debajo de la boina, abría la puertecilla y la agarraba del pestorejo para sacarla. La pobre gallina alborotaba una barbaridad, y sus congéneres le coreaban desde sus jaulas.
Entonces mi abuelo pedía silencio absoluto y posaba a la gallina poniéndole el pico contra el suelo de cemento, alargaba la mano para que le diéramos la tiza y comenzaba a pintar una raya en el suelo desde el pico de la gallina hasta unos 10 centímetros más adelante... una y otra vez mientras seguía sentándola del pescuezo... una y otra vez repasaba la raya de tiza con el gallinero sumido en un silencio sepulcral, hasta las otras gallinas en sus gallineros lo respetaban. Una y otra vez recorría la tiza la misma raya. Las partículas de polvo visibles por la escasa luz que se colaba entre las telas de saco parecían detener su danza... Una y otra vez la tiza en rítmico movimiento. Entonces mi abuelo guardaba la tiza en el bolsillo mientras con la otra mano soltaba despacito el pescuezo de la gallina. el animalico se quedaba inmóvil en el suelo, tras un par de segundos de aturdimiento comenzaba a moverse en círculos hasta caer redonda, como muerta; y unos segundos eternos más tarde volvía a cacarear escandalizando al resto del gallinero. Entonces mi abuelo devolvía la gallina a su cuchutril, encendía su puro y nos mandaba a jugar al parque mientras farfullaba algo incomprensible por lo bajini y quitaba los sacos de las rendijas.
Las tortillas de los huevos de aquellas gallinas provocaban sueños agitados. A lo mejor esto solo sucedió una o dos veces, pero yo me acuerdo como si hubieran sido muchas.
No llores coññño.

miércoles, 11 de junio de 2008

Peña Mora (la de la foto)


Saratustra.
Hoy, después de mucho tiempo sin escribir nada y dejando el blog totalmente en manos de mi co-blogera, me había propuesto escribir otra de mis experiencias al borde de la muerte, y no he podido. Siempre que he tenido penas moras me he reído, y con ganas, de todo lo que las ilustraba. Es recordado lo bien que lo pasamos en el funeral de mi madre, con esas acampadas/botellonas que hicimos en el "tana" y en el "crema". Ahora estoy cansada, estoy atascada, he elegido estar sola y supongo que para bien, pero me he agotado de tanto hablar y analizar, hablarme y analizarme, y estoy tan harta de hablar conmigo que ya no me hago gracia. Todo pasará, cómo no, pero son muchos años retrasando el momento de la catarsis y ahora no tengo fuerza ni para explotar. Sólo coso vestidos viejos, como pipas y busco olores que me despierten una sensación clara y distinta, para que alguien decida algo por mí, aunque sea mi nariz. Mira, aquí se me había ocurrido un chiste, no está todo perdido.

martes, 10 de junio de 2008

Cacharrería con elefantes

El señor de la cita de ahí abajo me está poniendo nerviosa ya, hombre. Y encima ¿no va el tío y dice que la verdad, a la larga, no importa?, no te jode, el poeta este de los cojones. La verdá la verdá, le daba yo con la verdá en to la rima.

Así que he decidido que hoy, en vez de pelearme con todo el mundo que es lo que llevo haciendo cosa de dos semanas, voy a pasar de todo. Que dices que si, pues si; que dices que no, pues no, lo que tu digas maja.
Dice mi santa hermana que es la primavera, pero qué coño de primavera ni ocho cuartos, si estamos a 40 de mayo y aquí no hay quién se quite el sayo. Menos mal que esa vive lejos (mi hermana, no la primavera), que si no también me habría peleado con ella, seguro.

Y es que estoy rabiosa y sanseacabó, así que pido disculpas de antemano a todo el que se cruce en mi camino en estos días.

Por cierto, las imágenes son de Mi gatito es el más bestia, ed. Molino, que una cosa es estar rabiosa y otra ser maleducada.
Uno no puede perder el tiempo en ser moderno cuando hay tantas cosas más importantes para ser.
Wallance Stevens

miércoles, 4 de junio de 2008

HAY MÁS SITIOS QUE CAMINOS

La dama lleva un traje más bonito que el de una princesa o el de un hada, es amarillo con unos circulitos hipnóticos que cubren hasta las guardas del libro. No tiene nombre.


El niño es pequeño y valiente, al estilo de Juan sin Miedo, sin saber que lo es. Se llama Martín Testarudo


Así que no te creíste la historia del camino que no iba a ninguna parte, le dijo la dama al niño.
Era demasiado tonta. Según mi opinión, hay más sitios que caminos, contestó el niño.
Es cierto, solo hay que saber moverse.




Nuestro abuelo Rodari nunca es viejo, solo los tontos lo encuentran tonto.
El camino que no iba a ninguna parte, SM, Gianni Rodari/Xavier Salomó

jueves, 29 de mayo de 2008



A cierta edad los hijos son como los teléfones móviles y otros objetos tecnológicos:

hace unos años era ¿¿¿Ala, pero tienes móviiiil???, ahora es ¿¿¿pero todavía no tienes móviiiil???

domingo, 25 de mayo de 2008

Haced lo que os de la gana

Se tiende a pensar que uno vuelve a nacer cuando le pasa algo y está al borde de la muerte, como cuando te montas en un Quad y besas el filo de un barranco o se te cae una roca cerca de la cabeza.
Pero puede que uno vuelva a nacer cada día y no reparemos en ello, continuamente miles de rocas nos rozan el cogote sin que siquiera nos enteremos.
El caso es que somos una mierda muy grande y muy frágil; y ante esta evidencia como un templo uno no sabe que recomendar:
"amigos, cuidense", o "a vivir que son dos días"... ¿y si ambas afirmaciones no fuesen incompatibles?
Haced lo que os de la gana.

jueves, 22 de mayo de 2008

EL DULZAINERO DE LA HUERTA DEL REY

A media tarde mi amigo el Flautista de Hamelin se ha presentado en la plaza donde trabajo. No venía solo, le acompañaba un guitarrista melenudo muy sonriente y muy limpio.
A esa hora la plaza suele estar llenita de niños que no son ni de pueblo ni de barrio, con sus finas madres, sus niñeras inmigrantes y sus abuelas de pelo hipercardado; así que en cuanto ha empezado a sonar la música todos los niños se han arremolinado en torno a ellos. Yo me he asomado a la ventana y me ha dado mucho gustito, hacía largo tiempo que no veía a mi amigo, y la última vez fue en un sitio mucho más al norte que la plaza donde trabajo.
Desde lejos la escena era idílica: un montón de niños meneando sus peludas y enlazadas cabecitas al son de la divertida música de mi amigo el Flautista y el melenudo guitarrista.
Al terminar (antes de que llegara la policía), han entrado a verme y me han dicho que les habían echado casi cinco euros y un penique en la gorra... pero que en el último momento los niños les han robado dos euros con treinta, así que solo les quedaban unos céntimos y un penique para invitarme a una cerveza al salir de currar.
Por un rato la plaza parecía una fiesta, pero no, no había fiesta y aun quedaba mucha tarde de curro por delante. La cerveza no me la he tomado porque al salir se ha puesto a llover a cántaros y estaba tan cansada como las ratas de Hamelin antes de caerse por el barranco.
Otro día. Otro cuento.

martes, 20 de mayo de 2008

VIVA RUSIA

Eran otros tiempos cuando mi padre corría por el corral detrás de mi tía Maripel.

Si a nuestra desdichada miss le hubieran preguntado por Rusia en aquél entonces, en vez de contestar que es un país muy bonito lleno de gente maravillosa, habría dicho que Rusia es el mismísimo Averno y que allí la gente tiene cuernos y rabo. Eso exactamente era lo que le decían a los niños en la escuela en aquellos días.

Por eso mi padre obligaba a mi tía a decir VIVA RUSIA para hacerle rabiar. Ella estaba convencida de que ese sería motivo suficiente para ir directa al infierno. Mi padre la perseguía por el corral amenazándola con un palo hasta que ella, extenuada, sollozaba VIVA RUSIA. Luego, por las noches, se hacía pis en la cama mientras soñaba con inmensos calderos llenos de rusos oliendo a azufre.

¿Cruel? Mira que mi padre es buenísimo. Anda, piensa, si tienes hermanos pequeños seguro que tu les has hecho algo peor... y si tienes hermanos mayores seguro que ellos te lo han hecho a ti.
Perdoname hermana por ponerme la papelera en la cabeza y perseguirte por el pasillo de casa... pero es que tu cara de pánico era tan graciosa...

Así es la vida, sin edulcorantes.

martes, 13 de mayo de 2008

Envidia cochina

video

Es que no lo puedo soportarrr, me corroe la envidia y ya está. Y no es de la sana, no.

Ya no es lo buena que está, es esa actitud, cómo se mueve. Mira y desafía, da un paso y dicta sentencia. Si yo estuviera así de maciza tampoco me pondría camisetas jamás, y si hubiera ocasión de mostrar esa actitud en algún momento de mi vida lo haría sin dudar. Mientras tanto seguiré soñando con ir en el respaldo del asiento trasero de un cochazo conducido por un negro lleno de oro, vestida con un sostén de cortinilla dorado y un abrigo de pieles blancas nada más. Spending all your money, honey (por lo visto para eso hace falta ser rubia o muy negra).

lunes, 12 de mayo de 2008

Mayo, mes de las flores

En esta época no hay nada más bonito que el páramo verde y las cunetas de la carretera llenas de flores y cardos. Y las amapolas, las mejores flores del mundo.
Qué bonitas son las amapolas. Tienen las hojas casi transparentes, pero sin embargo su rojo es más intenso que el de la más roja de las rosas. Son suaves, pero no las toques mucho que se marchitan. De cortarlas para ponerlas en un jarrón ni hablamos, parece un crimen a los 3 minutos. Como molan sus capullos peludos ¿no jugabais de pequeños a monja-fraile con ellos? Y, además, son venenosas y guardan sus semillas en una cajita que parece un pastillero modernista.
Son preciosas en medio del trigo verde, pero también cuando los campos amarillean. Crecen entre cardos y meaperros, y también entre los adoquines de las aceras. Son flores recias, de campo, pero muy frágiles a la vez. Vamos, que son delicadas sin ser ñoñas, y eso es algo muy difícil.
Las recuerdo en mi vida desde que tengo uso de razón. En mi memoria hay una escena que sospecho nunca sucedió, pero no por eso es menos real:
Yo tendría unos tres o cinco años. Mí tío Lucito me había llevao con él a echar un ojo a la tierra del Rebollar que ese año habían sembrao de cebada. Por lo visto no habían tirao herbicida a tiempo y el mineral no había servido pa nada, vamos que entreso, la sequía y el pedriscoo, la cosecha se había echao a perder, más les habíavalido haberla dejao de barbechoo y haber cobrao la paga macagüendios, pal año que viene montamos regadío y echamos maíz como ha hecho el chico Camioneta, que dicen que con la subvención sale a renta. Ésto era más o menos lo que yo oía de fondo, seguramente no tenga sentido, pero quién sabe, los recuerdos son así.
El caso es que en mi memoria las voces venían de lejos, amortiguadas por el calor todavía intenso de las primeras horas de la tarde. A mi alrededor millones de espigas de cebada un palmo más altas que yo... muchas espigas, y muy amarillas, más que con el viento que no corría se mecían con mi aliento. A medida que iba avanzando por el sembrao las espigas iban doblando a mis pies, como haciendo reverencia... pero al volver la vista ya no levantaban cabeza, en vez de erguidas y majestuosas parecían devastadas y asquerosas. A lo mejor por eso ahora no me gustan las reverencias ni hablar de usted a la gente. Y en medio de ese mar amarillo en el que me hallaba sumergida, de vez en cuando, como un pez de arrecife, una amapola bien roja con el corazón negro.
Se que esto no sucedió nunca porque la cebada pica como su puta madre y acto seguido habrían tenido que llevarme a urgencias, porque mi tío Lucito me habría dao un torto por pisar el sembrao, y porque ni con tres ni con cinco años era más baja que la más alta de las espigas.
Pero aun falta para que los campos amarilleen.

Querido diario:


Llevo casi una semana sin descansar. Mañana por fin no curro.

Anoche estuve hasta las 11 metiendo libros cubiertos de polen en cajas, esta mañana me esperaban las mismas cajas para vaciarlas de los mismos libros cubiertos del mismo polen, menuda tontuna. Cuando dije en la entrevista de trabajo que me gustaba mucho trabajar con libros debí explicarme mal... En fin, ¿he dicho ya que mañana no curro?

Mi marido ha salido de fiesta y me ha dejado la nevera llena, venga, me voy a tomar una cerveza. Como a Enjuto Mejamuto en el peor día de su vida, no me funciona el ruter, así que aquí estoy, sentada en mi alfombra de las Alpujarras y enganchada a un cable hasta se me acabe la batería del portátil y tenga que decidir entre en un cable u otro, así es la vida. Menuda estampa, con lo que pesan los libros y lo que me duele la espalda... para cuando se termine la dichosa batería me dolerá también el culo.

¿Os he dicho que mañana no trabajo? ¡Viva San Pedro Regalado!, ¡Viva el ruter inalámbrico!, ¡Vivan las traspaletas y los almaceneros!

lunes, 5 de mayo de 2008

ME GUSTA LA GENTE QUE... (I)

... da besos de abuela.
... es agradecida.
... tiene buena memoria.
... pregunta y se pregunta.
... se arrepiente.
... critica.
... duda.
... se rasca en público.
... huele a limpio.
... sabe lo que me gusta.
... lee.
... ve la tele.
... a veces no puede dormir.
... chupa las cabezas del pescado.

NO ME CAEN BIEN... (II)

en algunos casos muy a mi pesar:
... los que me llaman cariño, reina o preciosa todo el rato.
... las que se avergüenzan de su ignorancia y la ocultan con petulancia.
... los que exigen respeto gratuito e injustificado.
... los que no les gusta hablar de cagar y de pedos.
... los asquerositos con la comida (especialmente los que le quitan lo blanco al jamón).
... las que no se interesan por los demás (especialemente por mí, claro).
... los que no son curiosos.
... los que se ríen pa`dentro.
... las que llevan palabra de honor un sábado culaquiera.
... las que hacen como que no se depilan el bigote.
... los que no se dejan besar y abrazar.
... los que no son capaces de inventar una escusa divertida.
... las que te preguntan qué tal solo para contarte cómo están ellas.
...
Conste que yo hago muchas de éstas cosas a menudo (quitando la 4ª y la 5ª, casi todas), por eso a veces no me caigo bien del todo.

NO ME CAEN BIEN... (I)




saratustra




No me caen bien...





... los jipis y los guays, los antisistema y los ultraliberales


... la gente sin proyecto o sin intereses de verdad


... los que no tienen sentido de grupo ni de situación


... los que no cuidan a los demás


... esos con los que no puedes ser frívola


... esos con los que no puedes hablar en serio


... los que no entienden el esfuerzo, la decadencia o lo estético


... los que no tienen vicio alguno


... los que no quieren viajar


... los que dicen que no necesitan beber para divertirse


... los vegetarianos, ortoréxicos, deportistas y jehovitas


... los que no tienen ironía y los que se ofenden


... los listos que no son listos


... los depresivos y los egocétricos




... mucha gente, la verdad, pero por encima de todos, los maleducados.


jueves, 1 de mayo de 2008

Ejercicio de exibicionismo I


Estos son casi todos mis zapatos. Los que todos los días visten mis pies.


Las chanclas: Eran lo más en las playas del sur hace unos cuatro años, si no las llevabas no eras nadie. Me parecían horripilantes hasta que hace dos veranos probé las de mi cuñada en Monovar y guauuu, recién estrenadas es como caminar por el espacio... Cuando me las llevé a la playa comprendí su verdadera dimensión: ¡no levantan arena!, no digo más que me compré unos calcetines de esos japoneses con un dedo para poder ponermelas con fescuni y llevarlas a las raves playeras. Ahora las uso para andar por casa si hace bueno, que a mi enseguida se me quedan los pies heladicos. Resisten lavadora tras lavadora sin rechistar.
Las playeras del lagartijo: no se qué marca son, pero me costaron una pasta teniendo en cuenta que no me gustan tanto como pensaba que iban a gustarme cuando me las compré. Fue en Salamanca hace dos veranos, mi hermana se compró otras iguales pero en amarillo pollo. Tienen una lagartija en relieve en la suela, como si la hubieras pisado, y por la goma de los lados sobresalen las patitas y los ojos; si no te fijas mucho no se nota. No son del todo cómodas: tienen los cordones cortos y me mancan un poco en el dedo de al lado de meñique.
Las botas marrones: son mi última adquisición, bueno, la última adquisición de mi madre y mi regalo de reyes de éstas navidades. Son de una marca de "ecologistas piojosos" que hacen un calzado chulísimo y poco asequible. Se me antojaron un miércoles, debía de ser principios de noviembre. Desde ese día hasta navidad le dí el coñazo a mi madre con las botas, el mismo tiempo que mi madre le dió el coñazo al tendero que las vende para que le hiciera una rebaja. Al final todos conseguimos lo que queríamos: el tendero fidelizar a una clienta y vender las botas, mi madre la rebaja y acertar de pleno con mi regalo, y yo mis botas y un leve sentimiento de culpa por ser tan insistente con mi madre.
Las botas negras: también son regalo de mi madre, también de navidad pero de hace 3 años. Me costó muchísimo encontrarlas. Mi madre me dió un "vale por unas botas en rebajas" y yo me recorrí todas las zapaterías de la ciudad. Tienen un pespunte de color azul celeste, y por eso mucha de la ropa que me compro desde entonces es de ese color. Me gustan mucho, más de lo que me gustaban cuando me las compré. Pero o me han encogido los pies o las botas se han dado de sí, me están un poco grandes.
Los playeros de mi boda: me los regaló mi madrina, aunque ella no lo sabe. Son dorados y bailé con ellos hasta el amanecer, combinaban a la perfección con mi vestido y son de los más cómodos que he tenido nunca. Desde entonces me los pongo mínimo tres veces por semana, y no pienso tirarlos hasta que no encuentre otros iguales o muy parecidos.
Las vans de calaveras: son preciosísimas, me las regaló mi hermana este año por mi cumple. Son de color azul turquesa con calaveras marrones, una combinación de colores buenísima. Las calaveras no son demasiado macarras porque llevan alas de mariposa pero eh, tampoco son cursis. Tienen varias pegas: no son todo lo cómodas que cabría esperar en unas zapatillas de skater y no transpiran nada.
Y estos son casi todos mis zapatos. Por cierto, uso un número indefinido entre el 38 y el 40.


Maus

Como hoy, además del día del trabajador, se celebra el día del holocausto, propongo una lectura diferente. Es la misma historia repetida, aunque no por eso resulta menos horrorosa. Parece ficción, si así fuera se vetaría por cruel.
Maus, de Art Spiegelman

domingo, 27 de abril de 2008

Gel


Ayer se me acabó el gel. Tiré el bote vacío al salir de la ducha y saqué uno nuevo del armario antes de secarme y antes de que se me olvidara. Es una putada estar ya en la ducha y ver que no hay gel.

Hoy he estrenado gel. Aunque en realidad no ha sido un estreno, y tampoco ha sido una ducha; ha sido un reencuentro y ha sido un viaje.

Al poner un chorretón de gel en la esponja, de repente me ha envuelto un olor familiar y lejano a la vez...mmm... El vapor del agua bien caliente se ha hecho de repente más espeso, la cortina de la ducha de mi casa ya no era una cortina, era una mampara; y los azulejos azules de mi baño ya no eran azules, eran beige claro. Al otro lado de la puerta del baño ya no se oía a mi marido cacharreando en la cocina, se oía la charleta de mi madre y mi hermana, y la música en el tocadiscos de mi padre.

No me he lavado el pelo con champú para no mezclar. He escurrido bien la esponja, me he aclarado, he cerrado el grifo y he corrido la cortina. Otra vez era una cortina, pero los azulejos aun eran de color beige. Me he envuelto en mi toalla y al abrir la ventana el vapor ha empezado a disiparse, al mismo tiempo los azulejos han vuelto a ser azules. Mi marido ha abierto la puerta del baño con un zumo recién exprimido y un beso recién sacado del horno.

Otro día, otra ducha, otro viaje. Así se ensartan las perlas del tiempo, como gotas de agua suspendidas en un cristal invisible.

viernes, 25 de abril de 2008

Mareos




Entre la marea de novedades que estos días inunda la librería han llegado hasta mis pies los libros de este señor: Jimy Liao (el autor de La piedra azul).

Melancolía y sorpresa a partes iguales. Son dulces sin empalagar, y un poquito ácidos. Como los besos de un amante inquieto y escurridizo que te abraza con pasión pero nunca te dice que te quiere. Siempre te quedas con ganas de más, pero en tu fuero interno sabes que con lo que hay es suficiente. Así son, esos amantes y éstos libros.

Vaya semanita rara ésta: dos lunes y otros tantos días indeterminados. Parece que la primavera se ha decidido por fin a llenar las calles de polen. Veremos que nos depara la siguiente.




domingo, 20 de abril de 2008








Dicen que una vez un olmo dio las peras más grandes y más dulces que se habían visto en mucho tiempo.