lunes, 28 de septiembre de 2015

Atrapada en un episodio.

Pues que dice Milan Kundera que la vida está repleta de episodios como un colchón lo está de lana, pero que el escritor (según Aristóteles) no es un tapicero y debe eliminar todos los rellenos de la historia, aunque la vida real no se componga en realidad más que de rellenos como éste.



Y yo me pregunto qué sucede cuando una se queda atrapada en un episodio de esos. 
¿Os ha pasado? Que en medio de lo relevante de la vida te sorprendes rememorando en bucle ese episodio de relleno de lana, y ya no sabes salir. Lo repasas como una peli de vhs, una y otra vez, recreando palabras y movimientos, olores, la luz...
Te has quedao pillao chaval, eso es. 
Y ¿qué será lo que hace que un relleno de lana se hinche y se transforme, se haga relevante? 
O será eso lo que les pasa a los chalaos, que se les hincha la lana.
Que te has quedao pillao chaval.  

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Take a walk on the wild side, ey sugar.



El lado salvaje. Ay, el lado salvaje.
Hoy echo mucho de menos a mi excoblogera. Bueno, la echo mucho de menos muchas veces. Pero hoy, con este día que hace, pues me acuerdo. De ella, de Lou Reed, del lado salvaje y sus matorrales, del miedo, de Las edades de Lulu.

De mi excobloguera, por eso, porque me acuerdo muchos días y hoy también. Y de Lou Reed porque me gusta corear esta canción apretada entre las chatis, haciendo como que somos neoyorkinas y estamos muuuy colgadas; mientras Gerardo el alto, que tiene mucha gracia, canta, mi marido desgrana el bajo y Tony Diamante dirige la orquesta. Pasa pocas veces, pero cuando sucede es glorioso, aunque solo sea un ensayo. Quién lo ha visto lo sabe.

Y entonces me acuerdo también del día en que me dí cuenta de lo indiscreto del interné. Y no escarmiento.
Pues resulta que cerraban un cine mítico en la ciudad, para abrir un casino de mierda, ya ves. Y se generó un movimiento de gente que, de forma espontánea, dejó comentarios en la red sobre sus experiencias en ese cine. Y yo, que tengo alma de exhibicionista, me vine arriba y me lancé. 
Y conté cómo corría el verano de 1990, cuando a eso de las 4 de la tarde, con un calor de justicia, cuatro púberes de sexos alternos nos colamos en ese cine. Subimos a la parte de arriba y devoramos la peli de Bigas Luna basada en la novela de la Grandes. Alguno la devoramos también con las manos, amparados por la oscuridad. Desde entonces las manos son mi órgano sexual preferido, las propias y las ajenas; y no puedo dejar de escuchar la canción de Lou Reed sin imaginarme que soy una neoyorkina muy colgada o la pélvis de Francesca Neri contra un colchón apoyado en la pared. O las dos cosas a la vez. 

Unos días más tarde, a algún redactor del Norte de Castilla le pareció un bonito homenaje a la extinta sala de cine rescatar esos comentarios y publicarlos en la edición impresa del periódico, a la cual mi madre está suscrita y cuya lectura no perdona. Al día siguiente me encontré el recorte de periódico con mi nombre y apellido encima de la mesa de la cocina.
Todavía no se si mi madre sintió orgullo o vergüenza. O las dos cosas a la vez.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Es mi cumpleaños.

Es mi cumpleaños y, aunque sé que no funciona (ya lo he probado) porque esto nadie lo lee, me dispongo a pedir.

Sigo queriendo lo mismo que el año pasado. Aunque bueno, no se.

Como esta, sí.
Como novedad, quiero una sudadera de capucha roja, como la que gasta Hellen Page en Hard Candy. Venga, no es tan difícil este año, ya ves.

Y es que toca tregua, te dejo que te tomes tu tiempo. Porque, lo advierto, el año que viene cumplo 40 y, como soy bastante hortera, quiero la fiesta sorpresa de rigor. Como una boda, quiero que sea como una boda.

Venga, no hace falta que sea sorpresa, si quieres te ayudo a prepararla, pero quiero que contenga sorpresas, no confundir con sustos, que esos me sientan fatal. 
Mira, esto es como quién fantasea con su funeral, luego tu ya haces lo que te de la gana.
Me gustaría la Orquesta Diamante, en Robladillo sin padres ni hijos. Me vale también el aeródromo de Matilla o cualquier bar de la ciudad. Ya se que es imposible convencer a Tony Diamante, pero es mi fantasía, qué más da.
Quiero a todas mis chatis, y que vengan contentas y sin preñar. Un par de miembros, mínimo, de cada pandilla con la que me he divertido en los últimos 3 años. Y algunos dignos de mención como los profesores chiflados, venga, que hace mucho que no les veo. Me gustaría Alexia la de Vigo, y la prima Raquel. Que nadie tenga prisa y que vengan con mucha sed. Quiero algún protoamigo y algún viejo desconocido. A mis cuñadas, por supuesto, a pleno rendimiento, y a su amiga Martuki también. Y si vienen Martas, que vengan también las de Viana. Y a mis primos hermanos, cuantos puedas encontrar.
Quiero un power point con fotos mías, a ver si tienes huevos de encontrar más de 10. Y que la música sea todo el rato de mi gusto, de la de cantar y bailar. Y emocionarme pero que no llore, coño.

Y, además, quiero lo mismo y el mismo día para mi hermana. Así compartimos amigos, y fotos y canciones, aunque las suyas sean de modernos y las mías más de berrear. 
Que cumplimos con 7 días de diferencia y nunca hemos celebrado un cumple juntas.

Pero no te agobies, eh, que esto es para el año que viene. Que este año me conformo con la sudadera de la Page; no hace falta ni que hagas planes, que ya si eso me los busco yo.

martes, 15 de septiembre de 2015

Mantas y espuma. Ya rugirá el río..

Reparar el día con espuma y agua caliente. Sepultar el frío y la noche bajo las mantas. 
Madrugar, instaurar nuevas rutinas que enseguida se hacen viejas. Ver pasar los días hasta abrazar el viernes, mientras las hojas caen y languidece el jardín. Así hasta que llegue el invierno.
Entonces el recuerdo del verano se empaña y se transforma en anhelo. 
Los secretos se enquistan de puertas adentro y en la calle la niebla lo vela todo. La piel se adormece bajo la ropa, los contornos de los cuerpos caen en el olvido. El dorado se vuelve pardo tendente al gris, será que se está fraguando el verde.
Menos mal que allí abajo el río no tardará en rugir enfervorecido, para recordarnos que estamos vivos.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Rolling in the deep, vas a morder el polvo.



Que no hombre, que no se puede todo, aunque en algún momento te lo parezca. El corazón bien guardadito en el propio pecho, nada de dejarlo en manos de nadie.
Sube los bass de tu equipo, más volumen e intenta cantar como ésta hasta desgañitarte. Que dice que no tiene una historia que contar pero cuidadito con ella, eh, que parece que muerde.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Vamos a engañarnos.



Mira, que no lo puedo evitar. Soy un poquito hortera y bastante moñas. Esto me gusta, porque me gusta y por a quién le gusta.
El año pasado me llevaron de la forma más inesperada a verles y, la verdad, flipé. Solo me arrepiento de no haber arrasado con el merchandaising.
Si no das crédito, prueba con La chica del batxoki o Morirse en Bilbao. Menos mal que no somos vascas, porque hay vicio en el ambiente, eso es así.