domingo, 31 de agosto de 2008

Domingo sin paella y sin plancha

Termina un domingo sin paella. Puede que uno de los domingos más domingos del año: el último día de agosto. Menos mal que siempre me gustó septiembre.

Hoy estoy con el protagonista de Tokio Blues: habla mucho de los domingos, los emplea en leer, hacer la colada y planchar. Yo leo, hago la colada pero no plancho; e igual que el mocete del libro, los donimgos "no me doy cuerda".

Eh, ¡y ya llevamos un año con esta ventana abierta! Puf

martes, 19 de agosto de 2008

LA SIRENA DEL NORTE

Este verano he estado en un mar del sur. Pero no fue allí donde conocí a la sirena.

En medio de una Castilla que no es la mía fue donde la encontré. Era un lunes por la mañana, muy pronto, cuando nos cruzamos por primera vez. Tenía la piel brillante y el pelo mojado, y desprendía un olor familiar. Más que cruzarnos, nuestro camino se juntó.

Desayunamos juntas y luego me invitó a un trago de agua. Así nos hicimos compañeras. Tardó unos días en reírse pero cuando lo hizo por primera vez me sentí como Ulises.

Tras pasar muchas horas sentada a su lado me di cuenta de que, entre la maraña de su pelo, brillaban pequeñas conchitas y algunos corales minúsculos. No dije nada por discreción.

Gracias a que encontró un charco al lado de donde vivíamos pudo sobrevivir las dos semanas que pasamos juntas tan lejos del mar. A medio día, en las horas de más calor, se metía dentro y salpicaba con versos y gotas de agua fresquita a todos los que nos sentábamos cerca.

Pero a medida que pasaban los días su piel se iba secando, si te fijabas bien se podían ver caer algunas escamas. El pelo, antes alborotado, empezó a perder volumen; las conchitas perdieron el brillo y el coral su color.

El día que nos despedimos me dejó un extraño sabor a sal en los labios. Hoy no me acuerdo si fue una lágrima.

La imagen es de la peli De profundis, de Miguelanxo Prado. Es bonita ¿verdad?