sábado, 3 de julio de 2010

Facilito, resultón y bien rico.

Llevar el postre siempre es muy socorrido. Si además es sencillo de hacer y gusta a todo el mundo, el éxito está asegurado.
Mañana tenemos comilona con la pandilla de la Vitoria, mira que yo soy muy de mi barrio, pero hay que reconocer que estos chicos son de lo más animao. Son como los hobbits pero en vez de cantar alegres canciones gritan, gritan sin más. Pueden llegar a resultar molestos, pero cuando te acostumbras son divertidos a morir.
30 personas son muchas para dar de comer, pero Pequeño Carli, un grande de la Vitoria, se crece en las multitudes y es capaz de cocinar para todos con mucho amor y resultados más que aceptables. Cuenta con brillantes pinches de cocina y, si hay fuego de por medio, la polémica está asegurada.
De la furgoneta de los Chirus (de los Chirus de toda la vida) dan en salir cubos y tablones que, por arte de birle-birloque, se transforman en una mesa digna de una boda. Vajilla y cubertería de chichinabo y el vermú está servido: martini con aceituna y cerveza fría para dar y tomar.
El menú suele ser arroz o caldereta, pero mañana toca lechazo, que sí se come, porque estamos de celebración. Yo de postre llevo tartas de manzana.
La receta no puede ser más sencilla, así que no hace falta que tomes nota. Los que la habéis probado lo sabéis, gusta a todo el mundo.

Hazte con una masa de hojaldre precocinada, la venden en cualquier super: congelada o de esas que son como las bases de pizza fresca (en la zona de refrigerados), cuestan entre 1,50 y 2 € y bien estiraditas da como para 6 personas. Cualquiera de las dos salen bien, da igual redonda que cuadrada.
Con un par de manzanas tendrás suficiente, si son reinetas mejor.
Medio limón.
Un poquitín de mantequilla.
Un poco de azúcar.
Un poco de mermelada de melocotón, o naranja, o la que te guste.
La masa de hojaldre suele venir enroscada en papel encerado que te servirá para meterla en el horno sin más, directamente sobre la bandeja. Si no es así o lo prefieres, pon albal sobre la bandeja del horno y espolvorealo con harina para que no se pegue. Pincha con un tenedor toda la superficie de la masa.
Pela las manzanas y cortalas en rodajas de medio cm más o menos (es más fácil si las vas partiendo en cuatro, pelas los cuartos y los fileteas) Según vas reservando las lonchas de manzana en un plato, rocialas con limón para que no se oxiden y cojan acidillo, que luego mola.
Pon el horno a calentar, unos 200º.
Cuando tengas la masa cubierta de manzana pon escamitas de mantequilla por aquí y por allá, no demasiado. Luego espolvorea con azúcar, yo no le pongo más de 2 cucharadas, pero no me gusta muy dulce.
Al horno media hora.
Si ves que no se dora a tu gusto, pon el horno solo por encima 3 o 4 minutos, o sube un poco la bandeja, pero que no se te queme por abajo.
Mezcla en un platillo una cucharada de la mermelada que prefieras, unas gotas de limón y a lo mejor unas de agua si te parece que resulta muy espeso.
Cuando saques la tarta del horno (como huele ¿eh?) unta la superficie con la mezcla de mermelada, es un poquitín, nada más para darle brillo. Es más fácil con un pincel, pero si no tienes, con el dorso de la cuchara se hace muy bien.
Y ya está, no me digas que no es fácil. Aguanta bien de un día para otro, y nunca sobra.

Ahora mismo tengo la cuarta tarta en el horno, y no veas cómo huele mi cocina...