miércoles, 30 de enero de 2013

Dudas y legañas.

Acostumbrado tenía el cuerpo a tomar decisiones en septiembre, pero esto de vivir instalada en la puñetera encrucijada me tiene con las defensas por los suelos.
Ya se que vivir es elegir, ya se, y desde Trainspotting la imagen que acompaña estas palabras es la de Ewan corriendo, pero hay que ver lo incómodo, hay que ver. Eh, y que no elijan por mi.
Así que con tanta puerta abierta soy caldo de cultivo para toda clase de pestes. Si ya era la mujer habitada, en este momento ni te cuento. Además de mis inquilinos habituales, que campan a sus anchas más que nunca aventurándose en plazas hasta ahora inexploradas, los ojos pitañosos me delatan. La piel, otrora lustrosa, ha adquirido un tono cetrino feo, muy feo.
Menos mal que la astenia primaveral está al caer, con su solecito y tal. En un par de semanas los cerezos estallan y ya no hay vuelta atrás.
Para entonces la corriente no será tan heladora, aunque las puertas sigan abiertas de par en par. Con un poco de suerte habré conseguido entornar alguna. O lo mismo me voy a un bazar, compro unos topes con forma de rata y atomarporculo, ya decidiré en septiembre.

martes, 22 de enero de 2013

Invierno

Se inverna despierto y se hiberna dormido. Lo mismo da.
Parece que son muchos los que quisieran poder hacer alguna de las dos cosas, o las dos, alternando. Una cueva oscura y calentita, superficie mullida y que me dejen en paz. Y si un día sale el sol, ya saldré a que me de un poco en la espalda.
Pasada la Navidad con su ajetreo, sus emociones encontradas, sus comidas ricas y sus comilonas a base de suculentas sobras, sus encuentros con los viejos vecinos en el portal (¡y descubrir con sorpresa que cambiaron, como tu, las resacas por paseos por el parque!), sus regalos y sorpresas, su dobledosis familiar y su todo; ya pasado, pues que llegue la primavera ¿no? Con su astenia y sus cosas, pero que llegue.
Menos mal que, como reza la sabiduría popular, por Reyes lo conocen los bueyes, y enseguida las horas de sol irán a más.
Y, aunque aún nos aguardan oscuras jornadas de nieblas, mocos y legañas, le vamos cogiendo el gustillo al rollete este cíclico de la vida. A pesar de que no podamos recluirnos como quisiéramos a dibujar circulitos un par de meses.