jueves, 29 de mayo de 2008



A cierta edad los hijos son como los teléfones móviles y otros objetos tecnológicos:

hace unos años era ¿¿¿Ala, pero tienes móviiiil???, ahora es ¿¿¿pero todavía no tienes móviiiil???

domingo, 25 de mayo de 2008

Haced lo que os de la gana

Se tiende a pensar que uno vuelve a nacer cuando le pasa algo y está al borde de la muerte, como cuando te montas en un Quad y besas el filo de un barranco o se te cae una roca cerca de la cabeza.
Pero puede que uno vuelva a nacer cada día y no reparemos en ello, continuamente miles de rocas nos rozan el cogote sin que siquiera nos enteremos.
El caso es que somos una mierda muy grande y muy frágil; y ante esta evidencia como un templo uno no sabe que recomendar:
"amigos, cuidense", o "a vivir que son dos días"... ¿y si ambas afirmaciones no fuesen incompatibles?
Haced lo que os de la gana.

jueves, 22 de mayo de 2008

EL DULZAINERO DE LA HUERTA DEL REY

A media tarde mi amigo el Flautista de Hamelin se ha presentado en la plaza donde trabajo. No venía solo, le acompañaba un guitarrista melenudo muy sonriente y muy limpio.
A esa hora la plaza suele estar llenita de niños que no son ni de pueblo ni de barrio, con sus finas madres, sus niñeras inmigrantes y sus abuelas de pelo hipercardado; así que en cuanto ha empezado a sonar la música todos los niños se han arremolinado en torno a ellos. Yo me he asomado a la ventana y me ha dado mucho gustito, hacía largo tiempo que no veía a mi amigo, y la última vez fue en un sitio mucho más al norte que la plaza donde trabajo.
Desde lejos la escena era idílica: un montón de niños meneando sus peludas y enlazadas cabecitas al son de la divertida música de mi amigo el Flautista y el melenudo guitarrista.
Al terminar (antes de que llegara la policía), han entrado a verme y me han dicho que les habían echado casi cinco euros y un penique en la gorra... pero que en el último momento los niños les han robado dos euros con treinta, así que solo les quedaban unos céntimos y un penique para invitarme a una cerveza al salir de currar.
Por un rato la plaza parecía una fiesta, pero no, no había fiesta y aun quedaba mucha tarde de curro por delante. La cerveza no me la he tomado porque al salir se ha puesto a llover a cántaros y estaba tan cansada como las ratas de Hamelin antes de caerse por el barranco.
Otro día. Otro cuento.

martes, 20 de mayo de 2008

VIVA RUSIA

Eran otros tiempos cuando mi padre corría por el corral detrás de mi tía Maripel.

Si a nuestra desdichada miss le hubieran preguntado por Rusia en aquél entonces, en vez de contestar que es un país muy bonito lleno de gente maravillosa, habría dicho que Rusia es el mismísimo Averno y que allí la gente tiene cuernos y rabo. Eso exactamente era lo que le decían a los niños en la escuela en aquellos días.

Por eso mi padre obligaba a mi tía a decir VIVA RUSIA para hacerle rabiar. Ella estaba convencida de que ese sería motivo suficiente para ir directa al infierno. Mi padre la perseguía por el corral amenazándola con un palo hasta que ella, extenuada, sollozaba VIVA RUSIA. Luego, por las noches, se hacía pis en la cama mientras soñaba con inmensos calderos llenos de rusos oliendo a azufre.

¿Cruel? Mira que mi padre es buenísimo. Anda, piensa, si tienes hermanos pequeños seguro que tu les has hecho algo peor... y si tienes hermanos mayores seguro que ellos te lo han hecho a ti.
Perdoname hermana por ponerme la papelera en la cabeza y perseguirte por el pasillo de casa... pero es que tu cara de pánico era tan graciosa...

Así es la vida, sin edulcorantes.

martes, 13 de mayo de 2008

Envidia cochina

video

Es que no lo puedo soportarrr, me corroe la envidia y ya está. Y no es de la sana, no.

Ya no es lo buena que está, es esa actitud, cómo se mueve. Mira y desafía, da un paso y dicta sentencia. Si yo estuviera así de maciza tampoco me pondría camisetas jamás, y si hubiera ocasión de mostrar esa actitud en algún momento de mi vida lo haría sin dudar. Mientras tanto seguiré soñando con ir en el respaldo del asiento trasero de un cochazo conducido por un negro lleno de oro, vestida con un sostén de cortinilla dorado y un abrigo de pieles blancas nada más. Spending all your money, honey (por lo visto para eso hace falta ser rubia o muy negra).

lunes, 12 de mayo de 2008

Mayo, mes de las flores

En esta época no hay nada más bonito que el páramo verde y las cunetas de la carretera llenas de flores y cardos. Y las amapolas, las mejores flores del mundo.
Qué bonitas son las amapolas. Tienen las hojas casi transparentes, pero sin embargo su rojo es más intenso que el de la más roja de las rosas. Son suaves, pero no las toques mucho que se marchitan. De cortarlas para ponerlas en un jarrón ni hablamos, parece un crimen a los 3 minutos. Como molan sus capullos peludos ¿no jugabais de pequeños a monja-fraile con ellos? Y, además, son venenosas y guardan sus semillas en una cajita que parece un pastillero modernista.
Son preciosas en medio del trigo verde, pero también cuando los campos amarillean. Crecen entre cardos y meaperros, y también entre los adoquines de las aceras. Son flores recias, de campo, pero muy frágiles a la vez. Vamos, que son delicadas sin ser ñoñas, y eso es algo muy difícil.
Las recuerdo en mi vida desde que tengo uso de razón. En mi memoria hay una escena que sospecho nunca sucedió, pero no por eso es menos real:
Yo tendría unos tres o cinco años. Mí tío Lucito me había llevao con él a echar un ojo a la tierra del Rebollar que ese año habían sembrao de cebada. Por lo visto no habían tirao herbicida a tiempo y el mineral no había servido pa nada, vamos que entreso, la sequía y el pedriscoo, la cosecha se había echao a perder, más les habíavalido haberla dejao de barbechoo y haber cobrao la paga macagüendios, pal año que viene montamos regadío y echamos maíz como ha hecho el chico Camioneta, que dicen que con la subvención sale a renta. Ésto era más o menos lo que yo oía de fondo, seguramente no tenga sentido, pero quién sabe, los recuerdos son así.
El caso es que en mi memoria las voces venían de lejos, amortiguadas por el calor todavía intenso de las primeras horas de la tarde. A mi alrededor millones de espigas de cebada un palmo más altas que yo... muchas espigas, y muy amarillas, más que con el viento que no corría se mecían con mi aliento. A medida que iba avanzando por el sembrao las espigas iban doblando a mis pies, como haciendo reverencia... pero al volver la vista ya no levantaban cabeza, en vez de erguidas y majestuosas parecían devastadas y asquerosas. A lo mejor por eso ahora no me gustan las reverencias ni hablar de usted a la gente. Y en medio de ese mar amarillo en el que me hallaba sumergida, de vez en cuando, como un pez de arrecife, una amapola bien roja con el corazón negro.
Se que esto no sucedió nunca porque la cebada pica como su puta madre y acto seguido habrían tenido que llevarme a urgencias, porque mi tío Lucito me habría dao un torto por pisar el sembrao, y porque ni con tres ni con cinco años era más baja que la más alta de las espigas.
Pero aun falta para que los campos amarilleen.

Querido diario:


Llevo casi una semana sin descansar. Mañana por fin no curro.

Anoche estuve hasta las 11 metiendo libros cubiertos de polen en cajas, esta mañana me esperaban las mismas cajas para vaciarlas de los mismos libros cubiertos del mismo polen, menuda tontuna. Cuando dije en la entrevista de trabajo que me gustaba mucho trabajar con libros debí explicarme mal... En fin, ¿he dicho ya que mañana no curro?

Mi marido ha salido de fiesta y me ha dejado la nevera llena, venga, me voy a tomar una cerveza. Como a Enjuto Mejamuto en el peor día de su vida, no me funciona el ruter, así que aquí estoy, sentada en mi alfombra de las Alpujarras y enganchada a un cable hasta se me acabe la batería del portátil y tenga que decidir entre en un cable u otro, así es la vida. Menuda estampa, con lo que pesan los libros y lo que me duele la espalda... para cuando se termine la dichosa batería me dolerá también el culo.

¿Os he dicho que mañana no trabajo? ¡Viva San Pedro Regalado!, ¡Viva el ruter inalámbrico!, ¡Vivan las traspaletas y los almaceneros!

lunes, 5 de mayo de 2008

ME GUSTA LA GENTE QUE... (I)

... da besos de abuela.
... es agradecida.
... tiene buena memoria.
... pregunta y se pregunta.
... se arrepiente.
... critica.
... duda.
... se rasca en público.
... huele a limpio.
... sabe lo que me gusta.
... lee.
... ve la tele.
... a veces no puede dormir.
... chupa las cabezas del pescado.

NO ME CAEN BIEN... (II)

en algunos casos muy a mi pesar:
... los que me llaman cariño, reina o preciosa todo el rato.
... las que se avergüenzan de su ignorancia y la ocultan con petulancia.
... los que exigen respeto gratuito e injustificado.
... los que no les gusta hablar de cagar y de pedos.
... los asquerositos con la comida (especialmente los que le quitan lo blanco al jamón).
... las que no se interesan por los demás (especialemente por mí, claro).
... los que no son curiosos.
... los que se ríen pa`dentro.
... las que llevan palabra de honor un sábado culaquiera.
... las que hacen como que no se depilan el bigote.
... los que no se dejan besar y abrazar.
... los que no son capaces de inventar una escusa divertida.
... las que te preguntan qué tal solo para contarte cómo están ellas.
...
Conste que yo hago muchas de éstas cosas a menudo (quitando la 4ª y la 5ª, casi todas), por eso a veces no me caigo bien del todo.

NO ME CAEN BIEN... (I)




saratustra




No me caen bien...





... los jipis y los guays, los antisistema y los ultraliberales


... la gente sin proyecto o sin intereses de verdad


... los que no tienen sentido de grupo ni de situación


... los que no cuidan a los demás


... esos con los que no puedes ser frívola


... esos con los que no puedes hablar en serio


... los que no entienden el esfuerzo, la decadencia o lo estético


... los que no tienen vicio alguno


... los que no quieren viajar


... los que dicen que no necesitan beber para divertirse


... los vegetarianos, ortoréxicos, deportistas y jehovitas


... los que no tienen ironía y los que se ofenden


... los listos que no son listos


... los depresivos y los egocétricos




... mucha gente, la verdad, pero por encima de todos, los maleducados.


jueves, 1 de mayo de 2008

Ejercicio de exibicionismo I


Estos son casi todos mis zapatos. Los que todos los días visten mis pies.


Las chanclas: Eran lo más en las playas del sur hace unos cuatro años, si no las llevabas no eras nadie. Me parecían horripilantes hasta que hace dos veranos probé las de mi cuñada en Monovar y guauuu, recién estrenadas es como caminar por el espacio... Cuando me las llevé a la playa comprendí su verdadera dimensión: ¡no levantan arena!, no digo más que me compré unos calcetines de esos japoneses con un dedo para poder ponermelas con fescuni y llevarlas a las raves playeras. Ahora las uso para andar por casa si hace bueno, que a mi enseguida se me quedan los pies heladicos. Resisten lavadora tras lavadora sin rechistar.
Las playeras del lagartijo: no se qué marca son, pero me costaron una pasta teniendo en cuenta que no me gustan tanto como pensaba que iban a gustarme cuando me las compré. Fue en Salamanca hace dos veranos, mi hermana se compró otras iguales pero en amarillo pollo. Tienen una lagartija en relieve en la suela, como si la hubieras pisado, y por la goma de los lados sobresalen las patitas y los ojos; si no te fijas mucho no se nota. No son del todo cómodas: tienen los cordones cortos y me mancan un poco en el dedo de al lado de meñique.
Las botas marrones: son mi última adquisición, bueno, la última adquisición de mi madre y mi regalo de reyes de éstas navidades. Son de una marca de "ecologistas piojosos" que hacen un calzado chulísimo y poco asequible. Se me antojaron un miércoles, debía de ser principios de noviembre. Desde ese día hasta navidad le dí el coñazo a mi madre con las botas, el mismo tiempo que mi madre le dió el coñazo al tendero que las vende para que le hiciera una rebaja. Al final todos conseguimos lo que queríamos: el tendero fidelizar a una clienta y vender las botas, mi madre la rebaja y acertar de pleno con mi regalo, y yo mis botas y un leve sentimiento de culpa por ser tan insistente con mi madre.
Las botas negras: también son regalo de mi madre, también de navidad pero de hace 3 años. Me costó muchísimo encontrarlas. Mi madre me dió un "vale por unas botas en rebajas" y yo me recorrí todas las zapaterías de la ciudad. Tienen un pespunte de color azul celeste, y por eso mucha de la ropa que me compro desde entonces es de ese color. Me gustan mucho, más de lo que me gustaban cuando me las compré. Pero o me han encogido los pies o las botas se han dado de sí, me están un poco grandes.
Los playeros de mi boda: me los regaló mi madrina, aunque ella no lo sabe. Son dorados y bailé con ellos hasta el amanecer, combinaban a la perfección con mi vestido y son de los más cómodos que he tenido nunca. Desde entonces me los pongo mínimo tres veces por semana, y no pienso tirarlos hasta que no encuentre otros iguales o muy parecidos.
Las vans de calaveras: son preciosísimas, me las regaló mi hermana este año por mi cumple. Son de color azul turquesa con calaveras marrones, una combinación de colores buenísima. Las calaveras no son demasiado macarras porque llevan alas de mariposa pero eh, tampoco son cursis. Tienen varias pegas: no son todo lo cómodas que cabría esperar en unas zapatillas de skater y no transpiran nada.
Y estos son casi todos mis zapatos. Por cierto, uso un número indefinido entre el 38 y el 40.


Maus

Como hoy, además del día del trabajador, se celebra el día del holocausto, propongo una lectura diferente. Es la misma historia repetida, aunque no por eso resulta menos horrorosa. Parece ficción, si así fuera se vetaría por cruel.
Maus, de Art Spiegelman