domingo, 27 de abril de 2008

Gel


Ayer se me acabó el gel. Tiré el bote vacío al salir de la ducha y saqué uno nuevo del armario antes de secarme y antes de que se me olvidara. Es una putada estar ya en la ducha y ver que no hay gel.

Hoy he estrenado gel. Aunque en realidad no ha sido un estreno, y tampoco ha sido una ducha; ha sido un reencuentro y ha sido un viaje.

Al poner un chorretón de gel en la esponja, de repente me ha envuelto un olor familiar y lejano a la vez...mmm... El vapor del agua bien caliente se ha hecho de repente más espeso, la cortina de la ducha de mi casa ya no era una cortina, era una mampara; y los azulejos azules de mi baño ya no eran azules, eran beige claro. Al otro lado de la puerta del baño ya no se oía a mi marido cacharreando en la cocina, se oía la charleta de mi madre y mi hermana, y la música en el tocadiscos de mi padre.

No me he lavado el pelo con champú para no mezclar. He escurrido bien la esponja, me he aclarado, he cerrado el grifo y he corrido la cortina. Otra vez era una cortina, pero los azulejos aun eran de color beige. Me he envuelto en mi toalla y al abrir la ventana el vapor ha empezado a disiparse, al mismo tiempo los azulejos han vuelto a ser azules. Mi marido ha abierto la puerta del baño con un zumo recién exprimido y un beso recién sacado del horno.

Otro día, otra ducha, otro viaje. Así se ensartan las perlas del tiempo, como gotas de agua suspendidas en un cristal invisible.

viernes, 25 de abril de 2008

Mareos




Entre la marea de novedades que estos días inunda la librería han llegado hasta mis pies los libros de este señor: Jimy Liao (el autor de La piedra azul).

Melancolía y sorpresa a partes iguales. Son dulces sin empalagar, y un poquito ácidos. Como los besos de un amante inquieto y escurridizo que te abraza con pasión pero nunca te dice que te quiere. Siempre te quedas con ganas de más, pero en tu fuero interno sabes que con lo que hay es suficiente. Así son, esos amantes y éstos libros.

Vaya semanita rara ésta: dos lunes y otros tantos días indeterminados. Parece que la primavera se ha decidido por fin a llenar las calles de polen. Veremos que nos depara la siguiente.




domingo, 20 de abril de 2008








Dicen que una vez un olmo dio las peras más grandes y más dulces que se habían visto en mucho tiempo.

ARROZ NEGRO





Es domingo, así que el arroz es de rigor. Ésta vez es uno nuevo, a ver que tal sale... Si sale malo lo intentaré de nuevo, si sale bueno lo repito cuando venga mi hermanita.






INGREDIENTES: Clamar limpio y cortado en tiras, reservamos las tintas.
Gambas peladas, reservamos las cabezas para el caldo.
Espinas y cabezas de pescado blanco.
2 alcachofas cortadas en juliana.
1 puerro y una cebolla.
1 tomate.
1 pimiento verde.
1 copa de vino blanco (el que me sobró de la cenita de anoche...)
Arroz.
El doble de caldo que de arroz.
Ajos, aceite de oliva y de girasol para el alioli.

Manos a la obra:
Lo laborioso es el caldo, porque el calamar ya me lo ha limpiado mi marío... Pongo a hervir un litro y pico de agua con una hoja de laurel, una zanahoria (ya, ya se, no lo pude en los ingredientes, pero de ésto siempre se tiene en la nevera ¿no?), un casco de cebolla y diente de ajo, un tomate y los huesos del pescado. Mientras hierve voy pelando las gambas... será arroz de señorito (se le llama así a los arroces en los que todo está pelado y no hay que mancharse las manos para comerlo). Puedes añadir las cabezas al caldo directamente, pero el truco de mi suegra es infalible: si pones un poco de aceite en la sartén y salteas las cabezas apostándolas bien con la espumadera, y luego viertes el resultado, con aceite y todo, en el caldo, el resultado es espectacular. Bueno, como quieras, pero lo dejas hervir un ratito. Saco los trozos más grandes del caldo (las verduras, las espinas, pero deja las cabezas) y paso un poco la batidora, le pongo sal al gusto, luego lo cuelo y reservo.



Sofrito: Pongo la paella (la paellera) al fuego con abundante aceite, le echo tres o cuatro dientes de ajo. Cuando está bien caliente añado las verduras cortadas en juliana (alcachofa, pimiento verde, cebolla, puerro). Lo dejo que se poche bien, se pone un poco oscuro por la alcachofa pero ¿no va a ser un arroz negro hemos dicho?. ¡Ah!, voy añadiendo sal a medida que agrego ingredientes.



Echo el calamar cortado en tiras de un dedo de ancho, espero a que se pongan blancas (muévelo, muévelo) con el fuego bien fuerte. Se me olvidó decirte que la tinta del clamar (la venden en bolsitas, pero yo tenía guardada de otros calamares que ya nos comimos otros domingos) hay que desleerla (¿se dice así?... ¿disolverla?, ¿desleirla?) en un poco del caldo, se hace bien con dos cucharas. Bueno, pues ahora añado la tinta y mezclo bien, es un poco feo, pero hay que rico hijo. Añado el arroz y le doy unas vueltas con el fuego bien fuerte. Ahora echo el caldo y ¡dale candela que la cosa se va a poner mu negraaaa! Cuento 17 minutos (más o menos), añado las gambas hacia la mitad del tiempo. Apago, cubro con un paño limpio y dejo reposar de 4 a 7 minutos, en lo que pongo la mesa y se hace el alioli.



Alioli: ese no lo se hacer, me lo hace mi marío que le sale rebueno y es el acompañamiento ideal para este y otros arroces.
Te advierto que después de la siesta lo único que quedará es el sabor a ajo intenso en tu paladar... pero merece la pena.
Salúd y buen provecho hermanos (uno como éste te espera en cuanto vengas hermanita)


Los narradores de Bagdad

Un grupo de naufragos llega a una isla. Es muy pequeña, minúscula. En ella solo hay un enorme árbol cuyas ramas están llenas de pájaros extraños y una piedra. En la piedra hay una inscripción: "No puedo soportar más estas voces, regreso a la mar".
Antes de que los náufragos puedan empezar a lanzar hipótesis los pájaros comienzan a parlotear:
"¿Cómo?"
"¿Qué voces eran esas?"
"¿Pero quién?"
"Una sirena"
"Otro naufrago"
"Un ermitaño"
"Un niño, tal vez"
"Ya lo sé, para luchar contra la soledad, un naufrago imitaba voces y recreaba conversaciones. Al cabo de un año, había olvidado cuál era su propia voz y se arrojó al agua, dispuesto a encontrarla."
"Un niño sufre deslocalización del oido: oye mil kilómetros al norte. Deseoso de oir por fin a sus padres, llega a una isla más al sur. Estupefacto por la monotonía de sus conversaciones, regresa a nado."
"Un acantilado vive en una isla desde hace cientos, miles de años. Acaba de llegar un árbol, cuyas hojas demasiado charlatanas le molestan. En su escritura mineral, anuncia que se va, pero como es muy lento, todavía sigue allí."
"Un poeta, creyéndose incomprendido, elige el exilio en una isla. Al cabo de dos horas se vuelve, pensando que el chapoteo de las olas son palabras aliento para que regrese a su querido público."
"Un califa se tira accidentalmente un sonoro pedo delante de sus súbditos. Avergonzado, huye a una isla, donde imagina durante años todas las burlas que se estarán haciendo a su costa. Un día, no pudiendo aguatar más, vuelve a su casa. Allí ya nadie conocía su nombre, pero todos se acordaban muy bien de aquel pedo."
"Una joven sirena decide conocer a los humanos. Encuentra a unos náufragos en una isla y descubre con horror que las voces de los hombres suenan como unas horrorosas carracas. Decepcionada, vuelve con su papá."
...
Me voy a la cama, a seguir buscando hipótesis o a librarme de estas voces... esto me pasa por quedarme dormida otra vez con un libro abierto en el regazo: Los cinco narradores de Bagdad, Faktoría k de libros

sábado, 19 de abril de 2008

AMY

video

Es o no es una estrella.

La pena es que el cuché la haya hecho diva antes de tiempo, pero en el escenario es un prodigio. Me gustan hasta sus tics de yonki (¿os habéis fijado en eso que hace cuando se lleva la mano a la boca?). Es fea como un pecao y su look no puede ser más hortera, pero quiero peinarme como ella y si estuviera un poco más flaca mañana mismo saldría a la calle con uno de esos vestidos luciendo tatuajes. Sin parafernalias, no puedes dejar de mirarla, aunque ella no te mire a ti.

El primer disco huele a viejo y a nuevo a la vez, a polilla y a silicona.

El mundo necesitaba una sustituta para Kate Moss y aquí la tiene, pero ésta hace mucho más que posar.

Digna mártir a la altura de grandes figuras crucificadas por sus pecados. Lo dijo Robin Wiliams hace no mucho:...es la forma que tiene Dios de decirnos que ganamos demasiado dinero... También lo dijo William Shakespeare, esta vez sí hace mucho: los Dioses convierten nuestros placeres en instrumentos con qué castigarnos.

Por cierto, los negros que la bailan son cómicos y elegantes a la vez, ¡quiero bailar así un rato!

Todo el mundo le dice que se rehabilite y ella dice no, que no hombre que no. Yo quería subir Back to black que me gusta más, pero ha salío esto.

Cuando estaba malo

Cuando MªJosé estaba mala su padre le compraba un Super Humor, de Mortadelo, su favorito.

Cuando yo estaba mala mi madre me hacía una cama con sábanas y todo en el sofá del salón.

Cuando Sergio estaba malo su madre le ponía la tele en su cuarto.

Cuando Miguel estaba malo le compraban un huevo Kinder.

Cuando yo estaba mala mi padre mojaba un pañuelo de tela con su colonia de después de afeitarse y me lo ponía fresquito en la frente.

Cuando Cristina estaba mala su madre le dejaba mezclar un yogurt con un petisuí.

Cuando Arantxa estaba mala su tía le llevaba un libro se pasatiempos.

Cuando yo estaba mala mi abuela me hacía huevos revueltos con chorizo frito y zumo de naranja.

Cuando tu estabas malo...

lunes, 14 de abril de 2008


Salud y república hermanos... aunque sea por una cuestión estética... Aunque ¿qué coño más da?la bandera es más bonita, pero mantener al presidente de la república ¿sería más caro que mantener a la familia real?, ¿Aznar sería el presidente?... puf, virgencita virgencita...
¡¡¡SALUD!!!

jueves, 10 de abril de 2008

La pequeña oruga glotona


Tenía que pasar, en mi biblioteca hay una oruga. Vive en una estantería donde hay tres libros: uno de 100 páginas, otro de 200 y un tercero de 300, están colocados por ese orden. Se ha comido desde la primera hoja del primer libro hasta la última hoja del último libro la muy glotona.
¿Cuántas hojas se ha comido?

miércoles, 9 de abril de 2008

Vuelve la muchachadaaa

Raritos del mundo, estáis de enhorabuena. Han vuelto, tan chanantes como siempre. Los novios de mis amigas volverán a tener de qué hablar entre ellos los sábados por la noche, mientras nosotras descuartizamos sin piedaaaad.
De toda la memoria, solo vale
el don preclaro de los sueños.

Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía.
También la verdad se inventa.

A. Machado

lunes, 7 de abril de 2008

PARAGUAS

Como me jode la gente que trata de ir pegada a la pared con el paraguas abierto, casi tanto como la que intenta entrar en el autobús y espera a poner el pie en la escalera para cerrarlo. Como me joden los paraguas. Nunca llevo, prefiero mojarme. Y eso que como objeto no me parecen feos.

Conozco a una señora que, harta de que su marido perdiese un paraguas tras otro durante todos los días de lluvia de su vida, decidió recuperarlos. Ahora cuando llueve sale a la calle sin paraguas, entra en cualquier tienda o bar y pregunta por un paraguas azul marino, negro o de lunares, según le vaya con el abrigo que lleva puesto. Siempre hay uno olvidado del que ella se adueña sin ningún problema de conciencia, y el camarero o tendero de turno se queda agusto con su buena obra del día. El paragüero de su casa nunca está lleno, su marido se encarga de perderlos. ¿Eso es ser buena pareja?, ¿es justicia universal?
Mi abuelo me regaló un chubasquero rojo con puntitos blancos y un gorrito a juego. Desde entonces nunca he vuelto a tener un chubasquero. Si encuentro uno igual me lo compro.
De pequeña tenía unas cachuscas (botas de agua en mi barrio) azules con borreguito por dentro, sudaban como su puta madre y por eso mi madre nunca me dejaba ponérmelas. De mayor me compré unas super a la moda en un chaparrón londinense, cuando llegué al hotel después de patearme la cuidad con ellas me dí cuenta de que eran cada una de un número. Nunca he podido volver a ponérmelas. Si encuentro pareja para una de las dos me las pongo.
De pequeña a mi hermana le regalaron un paraguas chulísimo: amarillo con lunares negros y un pato pintado. Nunca me lo dejaba, un día me lo dejó y casi lo perdí. La próxima vez seguro que lo pierdo.
Por eso ahora los días de lluvia me quedaría en casa viendo llover por la ventana. Dice Calvin, el amigo de Hobbes (Hobbes el tigre, no el filósofo...), que los días como hoy se han hecho para que nos regodeemos en nuestro mal humor. Si es lunes y el domingo lo has pasado con una resaca infame, mejor.