PACO ESPINOSA, o como comer marisco rebueno en plena castilla.

Cuando a uno le inflan la expectativa, da igual que sea una peli, un restaurante o un libro, es difícil salir satisfecho. Bien, pues no es el caso.

Mi cuñao el de la Vitoria me lo dijo: "impresionante hijo, esssagerao"; y mi cuñao el de Seur lo confirmó: es el único sitio de la ciudad donde encargan el marisco a diario desde Galicia vía urgente. Mis compañeras de curro presumen de que sus novios las llevan a cenar allí, y mi madre lo critica porque es caro y se ha puesto de moda. Con semejantes referencias había que probarlo.

Lo habíamos intentado varias veces, pero nunca pillábamos mesa. Por fin hoy ha llegado la hora y si, ha merecido la pena.

El local es agradabilisimo. Salón pequeñito y muy limpio, se puede fumar pero el ambiente no está nada cargado. Pocas mesas, y las grandes redondas. Discretos y alegres grabados en las paredes y muebles de madera modernitos. Lo mejor, la cava, una pared acristalada a través de la que se ven todas las botellas colocaditas unas al lado de otras. Los manteles blancos y almidonados (no la servilleta, estaba un poco sobada si nos ponemos tiquismiquis), la vajilla blanca y sencilla, sin florituras. Las copas bien grandes, no muy finas pero grandes; y el toque alegre en el vaso de agua: enorme y grabado con formas geométricas.

Los camareros todos discretos y agradables, como del barrio. Mención aparte merece el jefe de sala, Paco Espinosa en persona: clásico camarero con voz de cazallero que te trata como si te hubieras corrido una juega con él la semana pasada y supiera exactamente lo que quieres comer. Yo soy de las que se dejan hacer, así que he seguido sus recomendaciones al pie de la letra y he quedado infinitamente satisfecha. Muy bueno, si señor, un clásico de la hostelería española.

La música pasa desapercibida, lo cual es buena señal: ni rastro del inefable Kenny G, a Dios gracias.

La carta no es muy amplia, pero tiene cosas bien ricas. Muy pocos entrantes, mariscos variados, pescados (besugo, lubina salvaje, mero, rape, rodaballo...) y algo de carne (solomillo y chuletón básicamente). La carta de postres ni la he visto, directamente he tomado lo que me ha traído el camarerocazallero, ya os he dicho que me he dejado hacer. De los vinos no digo nada porque no entiendo, hemos tomado un blanco de Rueda bien frío (con su cacharrico pa enfriar, que da mucho caché) y nos hemos trincado la botella entera así que creo recordar que estaba muy rico (una botella de blanco a caracan pa dos es buena medida, eh).

Cantidades las justas, pa quedarse agusto con un par de entrantes y un pescado por barba: tres cuartos de hora rechupeteando cascarillas (ay que rrrricasss) y luego un pez muy bien cocinado, pero que muy bien. Y tras el postre, con el café, te invitan a un chupito, el señor Espinosa se hace cargo de la posible multa si ésta se produce en la media hora siguiente, o al menos eso asegura el camarerocazallero.

Espero tener algo que celebrar muy pronto para poder repetir, y si puede ser en una mesa redonda con bien de gente, mejor.

Busca una escusa y date un homenaje. Buen provecho amigos.

Comentarios

Provinciana ha dicho que…
y de precio?tampoco nos cuentas que suculencias comisteis? langosta?percebes?quisquillas?
iza ha dicho que…
No te preocupes, lo vivirás en tus carnes un día de estos hermana;)

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