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Hoy he vuelto a contar, por fin. Como sé, secuestrando la atención. Ha sido gozoso, si. Lo mejor, la cara con que nos miraba el Ogro... ha salido de su guarida solo para espiarnos y ha disfrutado como un niño, como el más niño. Vive en las mazmorras, y es mejor llevarse bien con él. Todos los personajes que quieren colarse en las estanterías necesitan que él les selle el pasaporte, por eso tiene tratos con brujas, piratas, magos, dragones, y hasta con el ratón Pérez que si hace mucho frío le invita a café. Su ocupación perforita es chinchar a las hadas, hay que tener cuidado, aunque no seas un hada.