Por fin Martín

Me desperté a la misma hora que nací, puede que un poco antes, no sabría decir. Creo que tenía las vías respiratorias obstruidas, casi no podía respirar. Pero no llegué a angustiarme, enseguida se disipó la congestión. Me mantuve un rato despierta, no se si 3 minutos, 8, o 20, y me volví a dormir plácidamente al calor de unos brazos amorosos. La mía debió de ser una llegada al mundo dulce, como mi despertar ésta mañana. Espero que la tuya también lo haya sido, bienvenido Martín. Ahora descansa otro rato, te espera una vida entera.