A veces uno se enamora...


...y lo hace sin remedio, perdidamente.
Entonces el objeto de amor se convierte en un cúmulo de gestos, movimientos, detalles que quisieras no se escapasen: ese minúsculo lunar en el dorso de la mano, ese gesto mecánico para subirse las gafas, esa carcajada sonora que te encandila, esas palabras que solo has oído de su boca. El mechón de pelo distraído sobre la frente pálida. La manera única en que pronuncia tu nombre. La sonrisa esquiva que le cruza la cara cuanto te sorprende mirando.
Cada instante a su lado se transforma en todo un acontecimiento para el recuerdo, en una postal a la que el tiempo se encargará de añadir destellos dorados.
Eso es amor y, fíjate bien, a veces dura solo un par de horas y después, todo se vuelve anodino. Fíjate bien, puede sucederte con cualquiera: un conferenciante feo, tu hermana, ese viejo amigo, la tendera que te vende el pan a diario, incluso con tu marido o un desconocido.

Comentarios

SARATUSTRA ha dicho que…
ves? tanto tiempo llamándonos putas y tirándonos piedras, y lo que somos es poetas

Entradas populares de este blog

Yo desnuda gano mucho.

Celebremos, que se cumplen 10.