Vasos comunicantes II

Y, claro, yo ya no puedo decir "vasos comunicantes" sin acordarme de éstos.
Mira que eran divertidos. Y, además, decían muchas cosas, contaban historias y, lo mejor de todo: se entendía lo que decían.



Todavía hoy topo con situaciones que me traen algunas de sus expresiones, que enseguida se me hicieron recurrentes.
Mira, que siguen gustando. Creo que a mi padre no.

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