Detrás de mi casa.

Dice el cuento con el que siempre me presento que delante de mi casa hay un árbol. Y no es del todo mentira, no.

Delante de mi casa es obra de Marianne Dubuc.

Pero lo que es del todo cierto es que detrás de mi casa crece un chopo. Un chopo indómito, que cien veces fue talado y otras cien volvió a brotar. Y crece a pasos agigantados, obstinado.
Ahora mismo, desde el lugar donde escribo estas palabras, veo un reflejo en la pared. Sé a ciencia cierta que son las hojas del chopo, que las cimbrea el aire y ellas, graciosas, se dejan llevar, con el movimiento elegante de las cosas que no sirven para nada.


Pero si me concentro en el reflejo de la pared, me traslado al mar. Nunca viví en una casa a su orilla.
Me gusta el reflejo del chopo en mi pared. Soporto las pelusas, no entra en casa arena, ni sal.

Comentarios

Un paseo delicioso , me encanta lo que y como lo cuentas.

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