Cosas pequeñas, grandes placeres.


A estas alturas del año es buen asunto aferrarse a los pequeños placeres para sobrevivir a la rutina. Hay cosas muy pequeñas que te pueden proporcionar gran placer.
After Eight está en mi memoria desde que soy capaz de recordar: cuando me quedaba a dormir en casa de mi madrina, cuando a mi padre le visitaba su amigo chalao que venía de Londres, y cuando a mi madre le daba por consentir caprichos. El color, la textura, el sabor. Pero también el packaging, el logo, la tipografía. Todo ha sobrevivdo tal cual, y abrir la caja y sacar un sobrecito negro me sigue emocionando como entonces.
Por eso en la primera compra tras las vacaciones incluí una cajita que descansa en el último estante de mi nevera. La vida es más fácil si tienes pequeños placeres inofensivos al alcance de la mano.

Comentarios

SARATUSTRA ha dicho que…
Es increíble la cantidad de gente que se ve afectada emocionalmente por After Eight... mi madre estaba obsesionada con ellas, pero no las compraba mucho, yo creo que porque para ella estaban vinculadas al lujo. NO creo que se planteara cuánto valían, pero le daba reparo comprarlas fuera de las ocasiones especiales.
Un acierto de marketing absoluto
vaderetrocordero ha dicho que…
La chocolatina de abuela por excelencia. Con menta! No podía ser más inglés.
southwest décor ha dicho que…
Placeres deliciosos ademas!
iza ha dicho que…
No en vano eres una señora precoz Sara, tu madre os educó bien al niño y a ti.
Sr. Cordero, hay que ver que abuelas cool se gasta usted, las mías eran como mucho de praliné untao con cuchara y paciencias.
Muy deliciosos Southwest.
Olivia ha dicho que…
el lingote de oro mas grande de la tumba de tutancamon amiga, tal cual! cuando encontraba semejante tesoro escondido, cada vez en un sitio, of course!, mi madre ya podía despedirse de sus after...ni after ni eigth, ....
ahora que lo pienso, que jodía, los he llegado a encontrar en el armario de la plancha!

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