HORTERAS DE BOLERA, CAPÍTULO I

Nadie me avisó de que eso era deporte, joe , ¡¡¡tengo agujetas!!! Yo pensé: si Pedro Picapiedra , el Nota y Homero Simpson son asiduos a los bolos, eso no debe ser mu cansao , así que me dejé convencer. Fieles a nuestro propósito de enmienda para este año recién estrenado, los dos matrimonios habituales de juergas nocturnas de sábado noche nos dispusimos a disfrutar de un auténtico planazo : cena en el Mc Donals y partida de bolos, ¡guau! El aparcamiento del McDonals estaba de bote en bote: los jóvenes haciendo uso del Mcauto y las familias abarrotando las mesas y agotando las existencias de Japimils . Desde luego el panorama era desolador: matrimonios que no se hablan con niños enfadados y muertos de sueño, gitanos del barrio España orgullosos de cenar con el tío Sam , preadolescentes mirando con envidia a la familia de la mesa de al lado que parece que se lo pasa mucho mejor que la suya, niños que quieren jugar con niños pero no tienen sitio... en fin. Del menú no os comento...