La Mandrágora



Nunca fui de escuchar mucho a éste señor, más allá del disco de la Mandrágora que marcó mi infancia.
Me gustaba entero, mis padres lo ponían en el coche y en casa, y hasta creo recordar que lo cantaban, en mi casa que no somos muy de cantar. Y se reían, se reían mucho. Y yo me sabía las canciones y me gustaba mucho pronunciar palabras como pérfida, burdo, catastro, gilipollas... que por uno u otro motivo me hacían cosquillas en la boca.
Luego, en la adolescencia y primera juventud, volvimos a pronunciar esas palabras y a cantar aquellas canciones, lejos de nuestros padres pero jactándonos de que fueron ellos quienes nos las enseñaron. 
Y ayer mismo las volví a escuchar y volvieron a hacerme gracia y a despertarme la admiración que produce el ingenio bien administrado.
Y me prendió esta frase: "prefiero caminar con una duda que con un mal axioma", y me pareció que esta canción en concreto se llama Cromosoma pero bien podría llamarse Epitafio, que es una palabra que también me gusta mucho.
Y ya está.

Por supuesto que a mi padre le gusta. Podría decir que incluso a mi madre le gusta también. Y, además, ésto a mi padre le produciría esa cosa que le pasa cuando me pilla escuchando su música: una especie de orgullo-verguenza-admiración-envidia. Es a las emociones lo que el umami a los sabores. O algo así.

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