Dudas y legañas.

Acostumbrado tenía el cuerpo a tomar decisiones en septiembre, pero esto de vivir instalada en la puñetera encrucijada me tiene con las defensas por los suelos.
Ya se que vivir es elegir, ya se, y desde Trainspotting la imagen que acompaña estas palabras es la de Ewan corriendo, pero hay que ver lo incómodo, hay que ver. Eh, y que no elijan por mi.
Así que con tanta puerta abierta soy caldo de cultivo para toda clase de pestes. Si ya era la mujer habitada, en este momento ni te cuento. Además de mis inquilinos habituales, que campan a sus anchas más que nunca aventurándose en plazas hasta ahora inexploradas, los ojos pitañosos me delatan. La piel, otrora lustrosa, ha adquirido un tono cetrino feo, muy feo.
Menos mal que la astenia primaveral está al caer, con su solecito y tal. En un par de semanas los cerezos estallan y ya no hay vuelta atrás.
Para entonces la corriente no será tan heladora, aunque las puertas sigan abiertas de par en par. Con un poco de suerte habré conseguido entornar alguna. O lo mismo me voy a un bazar, compro unos topes con forma de rata y atomarporculo, ya decidiré en septiembre.

Comentarios

Provincianas ha dicho que…
Pues anda que...

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