¡Qué chaparrón!

Hay veces que las leyes de la naturaleza no funcionan. Hay días en que el amor cae del cielo. Hoy me han llovido las princesas, así, sin buscarlo, sin cien mensajes, ni cuadrar horarios ni calendarios. Amaneció despejado por fuera y nublado por dentro. Nada auguraba semejante chaparrón. Como hace el señor Manolo todos los días, me levanté, me lavé la cara, me despeiné y me atusé el bigote. Desayuné, me puse el mono y salí a la calle dispuesta a sobrellevar el día. De repente, empezaron a caer, ligeras, con su elixir de magia y realidad. Y durante todo el día me han llevado en brazos, me han dado de comer, de beber, de reír, de llorar, me han servido café. Me han colocado en el centro del universo y luego me han devuelto a mi lugar. Así son estas mis princesas. Van en vaqueros y llevan botas sin tacón, no huelen a azahar ni tienen boca de fresa; pero guardan espejos rotos en los bolsos para ver la realidad. Hay días en que las leyes de la naturaleza no funcionan. Hay veces que a p...